Deseos ocultos


Hace dos años me enamore perdidamente del que actualmente es mi esposo, habíamos vivido solos en una casita en el campo que tiene él, disfrutando plenamente de nuestro amor, aunque es mucho mayor que yo por mas de 15 años, pero no importando esta diferencia de edades hemos mantenido una muy buena relación.

Aldo mi esposo tiene un compromiso anterior del cual tiene dos hijos una jovencita de 15 Daniela y un muchachote de 18 años – Rodrigo que acaba de cumplirlos el fin de semana pasado, lo que nos ha reunido en una cena muy amena. En la que Florencia ex-esposa de Aldo nos ha comunicado que por su trabajo se tiene que ir por mas de un año fuera del país, por lo que los muchachos se quedarían con nosotros por este tiempo, lo que cambiaria drásticamente nuestras vidas pero no sabía exactamente en cuanto.

Para empezar tuvimos que arrendar una casa cerca de la Universidad a donde va Rodrigo y al colegio de Daniela. Al principio era un poco difícil esta nueva etapa pero al mes ya éramos una gran familia. Salíamos y nos divertíamos mucho, aunque con Rodrigo siempre hemos tenido desde que nos conocimos un mayor acercamiento. Ahora se queda en casa cuando estoy sola, haciéndome compañía, además de ayudarme en casa, es un jovencito muy cariñoso y conversador, por lo que me gusta mucho estar con él en casa.

Con Aldo, mi esposo somos muy buenos amantes, y nuestras sesiones amatorias son todo un juego en la cama, aprovechamos sobre todo los momentos en que los muchachos no están en casa. Un fin de semana en que Daniela se fue de campamento y Rodrigo tenía que hacer un trabajo en grupo en casa de unos amigos, con Aldo estábamos teniendo una fantástica noche de sábado, cuando sentí como si alguien hubiera estado curioseando por la rendija de nuestra habitación. Pero se suponía que no había nadie en casa pero no era la primera vez que tenía esa sensación, Aldo siempre me retenía y no me dejaba inspeccionar la casa. Me decía que debían ser los cachorros de Daniela o un ruido de afuera.

Después de varias repeticiones de estos ruidos extraños, y tratando de saber que era, me percate de una silueta, casi de inmediato puede distinguir a Rodrigo, no le dije nada a mi esposo por no hacerlo molestar con el muchacho, pero no me agradaba que estuviera a hurtadillas escudriñando nuestros placeres amatorios, así que decidí tener una seria conversación con él, pero cuando no estuviera Aldo.

Una tarde Aldo tenía que viajar fuera de la ciudad por que se le había presentado un buen negoció y me pareció la mejor oportunidad para aclarar las cosas con Rodrigo, como era un fin de semana de verano Daniela me convenció para que la dejará ir con unas amigas y percatándome que viajarían con sus padres de una vecina la acompañe para despedirla y hacer algunas recomendaciones a los papas de su amiga.

Bueno, era viernes en la tarde, tenía toda la casa y el tiempo necesario para enfrentar a Rodrigo. Llego cerca de las 5 de la universidad, conversamos un buen rato, cenamos juntos y nos dirigimos a ver una película que había traído sabiendo que estaríamos solos me dijo que él era el hombre de la casa ahora y permanecería sin salir el fin de semana para que no me quedará sola.

Hasta el momento no había encontrado la forma de iniciar la conversación de la forma mas apropiada, sin que Rodrigo se sintiera incomodo, pero no podía dejarlo pasar. Estuvo a punto de prender el video, lo interrumpí y le dije que tenía algo muy serio que hablar con él. Rodrigo de muy buena gana acepto.

No me quedo otra alternativa que ir directo al tema, empecé diciendo que su padre y yo éramos adultos y que como tales disfrutábamos de nuestra vida en pareja y todo un rollo que iba de introducción hasta que a mi misma me pareció que no me atrevería a ser directa con él. Así que corte lo que iba diciendo para enfrentarlo, preguntándole – ¿Porque había mentido los fines de semana o varias noches? Diciendo que se quedaría en casa de amigos para divertirse, si no era verdad, que se quedaba en su cuarto escondido y que en una de esas noches lo había visto husmeado por la puerta entreabierta nuestra intimidad con Aldo.

Rodrigo estaba pálido, su fisonomía había cambiado de estar divertido y con ganas de conversar toda la noche, no pronunciaba palabra alguna, sus ojos estaban quietos y permanecía callado. Insistí que respondiera a lo que pregunte, pero con la verdad, ya que si no lo hacía la próxima vez no sería yo la hablara si no su padre.

Tímidamente y con las palabras entrecortadas decía frases ininteligibles, trataba de entender lo que decía y no ataba ni una sola idea. Con un gesto en el rostro de desaprobación volví a insistir, de un solo sorbo tomo el vaso de agua que trajo para mí.

Estaba temblando, pensaba realmente que lo acusaría con su padre. Trate de seguir siendo mas dura con él y le dije que también encontré su celular con el video encendido en mi cuarto de baño, y las veces que modificaba los espejos en mi habitación para poder ver desde afuera, que si pensaba que era tonta para no darme cuenta todo lo que hacía.

Termine de hablar y Rodrigo solo repetía una frase que entre dientes parecía decir es que tu me gustas mucho… y no se que mas cosas que no lograba descifrar y antes de instigarlo a que responda, salio corriendo de la casa. Quise ir tras suyo pero, estaba en sandalias y fue difícil alcanzarlo.

Me pase esperándolo y no llegaba a dormir a casa, llame donde algunos amigos que le conocía pero nadie me dio razón. Y recorrí en el auto todos los lugares donde podía estar, buscándolo, al final era como las 2 de la madrugada y no había logrado ubicarlo, no tenía otra alternativa que llamar a su padre, esperaría hasta que sea de día y lo llamaría.

Estaba dirigiéndome a mi habitación cuando lo vi entrando, pero no quise espantarlo y que huya de nuevo así que me escondí, para ver que hacía. Cuando entro en casa casi gritando, balanceándose de un lado otro y con un gesto de valentía, repetía

– Brenda mi amor lo que pasa es que estoy muy enamorado de ti y no me atrevía de decirlo, si quieres se lo dices a mi padre ya no importa, que me vote de una vez de la casa y que me diga que no me acerque a su mujer.

– ¡Rodrigo!, ¿Por qué has bebido de esa manera? ¿y que cosas están diciendo? Soy esposa de tu padre. Somos buenos amigos, nunca te he dicho que me veas como una madre porque soy joven para que me veas de esa manera, pero si como tu amiga, que mal he cometido para que te comportes de esa manera y me hagas asustar.

– Perdóname, pero el culpable es mi padre porque se casa con una jovencita, tan bonita que podría ser su hija.

Mientras decía esto se acercaba, no estaba tan mareado como pensé, su voz estaba algo ronca porque seguro había bebido y estaba resfriado. De pronto me tomo por la cintura y empezó a besarme, es menor que yo pero un hombre ha esa edad tiene mucha fuerza me era imposible soltarme, trataba de introducir su lengua a mi boca y por la fuerza que hacia para resistir me besaba torpemente por todos lados mi cara, mi cuello, mis orejas, en un forcejeo logre soltarme y tuve el impulso de darle una bofetada pero me contuve para no complicar mas lo que sucedía.

Fui a la cocina y encerrada ahí le prepare un café para que se le pase la borrachera que traía encima, como escapando de él. Le deje el café lo mas cerca que pude y diciéndole descansa y mañana cuando estés sobrio hablamos.

Me asegure que no tuviera llaves y cerré todas las puertas y ventanas para evitar que vuelva a escaparse. Estaba cerca de mí queriéndome tocar y abrazar, logre escabullirme y encerrarme en mi habitación. El se quedo dormido en la puerta, varias horas después cuando se le había pasado un poco el efecto de la bebida, lo lleve a su habitación, quedándose profundamente dormido.

El sábado muy temprano arregle la casa y el seguía encerrado en su habitación, estaba despierto pero no se atrevía a salir por no enfrentarse conmigo, cerca de las 10, no soporto mas estar ahí encerrado y con el hambre y sed que tenía por la borrachera de anoche fue a la cocina. Después de comer y beber algo, se dirigió a donde estaba sentada en el sofá viendo la película que trajo el día anterior, asustado y sin saber que decir, se disculpo.

Lo único que le dije fue -soy la esposa de tu padre y quiero que seamos amigos espero no se vuelva a repetir la escena de ayer y tampoco que andes a hurtadillas espiándome por las rendijas de las casa cuando me baño y con cuando estoy con tu padre.

Termino por aceptar lo que le había dicho no sin antes pedirme que no le cuente nada a su padre de lo sucedido.

Acepte e hicimos el trato que a partir de la fecha no se repetía las cosas que le había pedido y yo no contaría nada a su padre y además olvidaría las cosas absurdas que me dijo.

Después de todo el incidente, pasamos muy divertido toda la mañana y parte de la tarde, cerca de las 5 llegarían un grupo de amigas y se quedarían en casa a tomar unas bebidas y comer algo. Con mis amigas en casa Rodrigo aprovecho la situación y trato de estar lo mas cerca posible atendiéndonos y tratando de quedarse en el salón, a tanto insistir algunas de mis amigas, que ya era un muchachote y que se quedará tomando unas bebidas con nosotras termine por aceptar.

Pasamos el resto de la tarde y algo de la noche, todas entradas en bebidas y sobre todo yo que en cada juego había perdido y me había tocado beber doble, se fueron retirando mis amigas, y me quede sentada en el Sofá, sentía que las piernas no me responderían para llegar a mi habitación, así que espere a Rodrigo para que me ayudará a llegar.

Me apoye en sus hombros y trato de llevarme, la verdad no se si estaba muy mareada y Rodrigo también que rodamos al piso, terminando encima mío. Siempre me ha gustado usar faldas, estaba con una falda algo larga pero tenia unas aberturas enormes a los costados, que al estar en el suelo mis piernas torneadas se veían totalmente, la blusa que traía puesta con la fuerza que caímos al piso, sus botones salieron en su mayoría expulsados, quedando mis senos aún dentro del sujetador pero se podían ver claramente, lucía un sujetadores de media copa color negro con encajes que deja ver gran parte del busto. Por mi parte empecé a reírme mucho por la caída tonta que tuvimos, y no miraba la picardía con que sus ojos de Rodrigo me terminaban de desvestir.

Rodrigo después de seguir mi cuerpo con sus ojos, esta por hacerse a un lado para levantarse, pero entre las copas que traía encima y aún con la idea en mente de hacerme suya, puso su cara en mis pechos y empezó acariciarlos suavemente con su lengua sus manos que estaban hacia un costado ya que intentaba pararse puso una en mis muslo mientras con la otra mantenía su cuerpo ligeramente separado de mi para no poner todo su peso encima mío.

Mantuve silencio por un momento disfrutaba de aquellas caricias y eso basto para que Rodrigo continuara deslizando sus manos tratando de seguir hacía en interior de mis muslos. Y su boca se había hecho paso y succionaba un pezón.

Entre el deseo que continuará, por la calentura de mi cuerpo que traía por todo el alcohol que había ingerido, estaba de por medio que era hijo de mi esposo y era un mocoso para estar metiéndome en esos problemas, así que trate de empujarlo y evitar que siguiera.

Rodrigo, como si no escuchara mis palabras y mi poca intención de zafarme, continuaba succionando mis pezones alternado uno y otro, una de sus manos aprisionaban una de mis manos mientras la otra recorría mi cuerpo suavemente. Era un chiquillo pero no lo hacía nada mal, parecía todo un experto como si supiera donde exactamente tocar. Sus labios se acercaron a los míos y empezó a besarme dulcemente, con sus labios calidos mis cuerpo vibro, quería mas de esa fuerza de aquel jovencito, aunque no eran muchos años para mi la situación en la que me encontraba y como era hijo de mi espeso lo hacía mas excitante por lo prohibido que resultaba.

Acepte sus besos y no trate mas de zafarme al contrario aprisionaba con fuerzas a Rodrigo entre mis piernas, eso lo excitaba y quería desvestirme en el momento, aunque en esos momentos no sabía que lo impedía comportarse como un chiquillo, desesperado por penetrarme y hacerme suya, luego me dijo – Que recordaba claramente las veces que nos vio hacer el amor a su padre y a mi. Sabía exactamente como y donde tocar para hacer vibrar de placer.

Me encontraba en desventaja, porque no sabía nada de él, pero suponía por su edad y lo tranquilo que siempre me había parecido no tendría mucha experiencia, aunque en esos momentos parecía el mejor amante que había tenido.

Sus besos suaves, sus cuerpo calido, me enloquecía, pronto la incomodidad del suelo nos hizo desistir de seguir ahí, entre besos y algunos tropiezos ingresamos a su habitación. Termino de soltar mi cabello, desabrocho algunos botones que aún permanecía en la blusa, la deslizaba suavemente y las yemas de sus dedos seguían por mi hombros y mi espalda suavemente, era una delicia sus manos era suaves y a la vez fuertes como las de su padre. Deslizo suavemente sosteniendo la falda para rozar con sus manos todas mis piernas. Casi desnuda solo con el sujetador puesto abrochado pero mis senos afuera duros ligeramente se movían, en sus besos, logro hacer a un lado la copa, y la otra prenda una pequeña tanga también negra, eran todas las prendas que traía puesta. Mi cuerpo lucía muy bien, todavía era muy jovencita y recordaba algunas palabras de Rodrigo cuando no estaba su padre un cuerpo delicioso para un viejo como su padre entre bromas solía decir.

Rodrigo permanecía vestido, pero estaba de cierto modo dejándome llevar entre aturdida por la situación y deseosa que ese muchachito que acaba de cumplir 18 años me hiciera suya, que no intentaba desnudarlo, pero no hizo falta, rápidamente saco su camisa y sus pantalones, y por primera vez mis ojos no vieron mas a ese chiquillo hijo de mi esposo, si no a todo un hombre alto bastante diría yo, de brazos y espalda fuertes resultado de la natación que continuamente practicaba, lucia algunos bellos en sus piernas no muchos, el resto de su piel estaba libre de cualquier bello suave, doradita por el sol de la playa, y dentro de su boxer un hermosa herramienta que la tenía aprisionada, que rogaba por ser liberada para ingresar a la cueva de la pasión.

Era perfecto para acariciarlo besarlo y poseerlo, olvide por completo quien era y de rodillas frente a su pene deslice suavemente el boxer, pronto salto totalmente erecto, mucho mas grueso y duro que el de su padre, con una mano lo acerque a mis labios, introduciéndolo suavemente en mi boca, hasta donde mas ingresará, podía comerme gran parte de esa sabroso pesazo de carne, el resto con mis manos lo masajeaba al igual que sus testículos, estaba hinchados, así que deslice mi lengua por ellos, uno por uno los introduje en mi boca suavemente sin apretar para no lastimarlo, después de jugar un rato ahí, lo hice sentarse en la cama para de esta manera poder saborear mejor todo su pene. Era una mujer casada y con un hombre mucho mayor así que sabía perfectamente las artes de un buen sexo oral.

Quería volver loco a este chiquillo que ahora saboreaba sus jugos preseminales en mi boca, algo salditos sentía el sabor, lo introducía en mi boca, hacia movimientos con mi paladar como si me lo fuera a pasar, sus gemidos eran suaves al principio, pero yo deseaba verlo terminar en mi labios, me imaginaba que no duraría mucho pero por lo visto no era tan inexperto como yo pensaba. Soportaba muy bien todas mis caricias sin apresurarse, por ratos metía y sacaba despacio y acelerando su pene de mi boca siempre con una mano acariciando sus testículos, mi lengua no dejaba ni un solo lugar sin saborearlo, también acaricie el perineo y mientras tenía sus testículos en mi manos presionaba con uno de mis dedos en el perineo para prolongar su sensación de placer. Succionaba su pene hasta que un momento me detuvo, no quería terminar aún pero no pensaba dejarlo ir sin saborear todos sus jugos en mi boca, así que continuando con mi mamada lo hice explotar en mi boca, fue tan fuerte el chorro que fue directo hasta mi garganta casi no lo sentí en mi boca, los restos que seguían saliendo sus gemidos parecían de un tigre salvaje mas parecían rugidos. Lo limpie y deje listo para continuar con nuestros juegos amatorios, nunca dejo de estar erecto su pene a esa edad en un joven es posible seguir así un muy buen rato.

Me levanto y sus labios directo a mis pezones que por todo el juego estaban paraditos y duritos, que deliciosa forma de saborearlos, los cogía con sus manos apretando suavemente, alternando uno y otro pezón en su boca, su lengua desde la base rodea todo mi seno, sus manos amasaban suavemente pero intenso que me hacían gemir. Una de sus manos fue deslizando por mi cuerpo, acariciaba mi pancita haciendo círculos con las yemas de sus dedos luego sus dos manos en mis nalgas apretaban acercando hacia él, mientras besaba apasionadamente mis labios, pensé que era chiquillo con mucho que aprender pero creo que sabía todo lo necesario.

Una de sus manos en mi espalda acariciaba desde mi cuello, con las yemas de sus dedos mientras humedeció los dedos de la otra mano introduciéndolos en mi boca, los saboreaba como si fueran su pene, y luego de estar muy húmedos los puso en mi clítoris giraba suavemente , haciendo masajes circulares presionando un poco, mientras sus labios no dejaban uno de mis pezones, su otra mano seguía el juego en mi espalda, en mis nalgas apretándolas, una a una, pasando uno de sus dedos suavemente por en centro de mis nalgas como queriéndolo hundir pero suavemente todavía.

Sus caricias hacían que mi cuerpo quisiera mas, se levanto si dejar de acariciarme y besarme, me puso sobre la cama, iniciando en mis pies acariciaba uno a uno mis deditos, eso me hacia sentir una especie de cosquillas pero como estaba muy excitada me elevaban mas la temperatura. Continuo poco a poco su ascenso con manos y boca lamía acariciaba, ya en mis ingles pasaba su lengua suavemente, siempre una buena chupadita de chocho me había encantado pero este muchacho ya me estaba haciendo derretir y todavía no me había dado una chupadita y menos algo mas.

Mis piernas ligeramente flexionadas en la cama, y expuesta toda mi cuevita de placer, mientras introducía su lengua en mi cuevita y la sacaba, besaba mis labios inferiores como si fueran mi boca pero se detuvo un momento para decirme que le gustaba besar esa cuquita peladita, me gustaba depilarme toda mi cuquita y a él le encantaba quería comerla todita.

Lo hacía estupendamente, era un buen comedor de cuquita pensaba y entre susurros se lo decía, pronto con un dedo comenzó a juguetear en mi ano, a pesar de tener relaciones sexuales hace varios años nunca había dejado hacerme la colita como le llamaba, pero mi excitación era demasiada en esos momentos no pensaba en nada solo en lo bien que hacia sus caricias. Tenía un dedo en mi vagina y con su boca succionaba mi clítoris, no soportaba mas sentía como se arqueaba mi cintura involuntariamente, sus dedos seguían su juego, entrando y saliendo uno de mi vagina y otro de mi ano, después me entere que no era un dedo si no dos o que jugaban en mi hoyito. Sus caricias me enloquecían y deseaba mas de lo que hacía, sus caricias eran mas deseables a cada instante mi orgasmo no podía retenerse mas, mis gemidos se hacían mas audibles, la contorción de mi cuerpo mas fuerte le pedía mas y mucho mas. Luego el éxtasis final las paredes de mi vagina se contraían, mi hoyito aprisionaba sus dedos y quería seguir gozando de él. Se puso en cima mío y bombeaba suavemente, realmente era mas grande que la de su padre sentía como chocaba en mi interior, esos roces repitieron otro orgasmo, había gozado de varios orgasmos pero nunca tan seguidos, mi cuerpo sentía que no resistía mas placer se arqueaba, mis piernas aprisionaban para que su pene ingrese mas, y se introduzca hasta sentirlo en el fondo rozar, a veces sentía un pequeño dolor creo que era porque tocaba con mucha fuerza el fondo, pero igual terminaba en una sensación de placer, un chiquillo me hacía el amor como nunca me lo habían hecho como todo un experto, sentía como si flotará.

Luego me giro levemente poniéndome de costadito sobre la cama, se hecho a lado mío, su pene en la entrada a mi culito entre mis nalgas, si iba introduciéndose, mi colita estaba deseosa de recibirlo, la sensación era grata, aunque temía al dolor, pero mientras acariciaba con una manos mi clítoris que debería estar para reventar de tanto placer, era delicioso sentirlo, ahí en ese sitiecito todavía no penetrado.

Pronto una punzada fuerte me hizo, querer escapar de su envestida, pero dulcemente con caricias me retuvo, al final la ultima estocada, se detuvo un rato y suavemente su bamboleo, ingresaba y salía primero solo un poco, luego casi todita la sacaba y la metía, no me explicaba como entro todo ese pedazo de carne en mi el hoyito de mi culito. Casi al instante de moverse un orgasmo fuerte mas que nunca, como no había sentido jamás sentía como toda mi pelvis se agitaba para sentir su penetración lo mas al fondo que pudiera, un inmenso placer me hacia vibrar, su calor y al final un chorro de semen debió ser enorme porque sentía como si me llenará, con esa sensación de calor termine con otro orgasmo.

Suavemente, fue disminuyendo su tamaño y salio fácilmente, sentía que mis jugos y los suyos escurrían por mis piernas y la cama estaba inundada de nuestros húmedos juegos, el olor en el ambiente, era húmedo y olor a nuestro sexo.

Nos dimos un largo beso apasionado, y abrazados quedamos dormidos, en la mañana la cabeza me dolía y todo era una locura, pero no nos importo volvimos a amarnos, acariciándonos antes que llegara su padre, que estaría de retorno esa noche.

Me hizo prometer que volvería a ser suya, que nos amaríamos a escondidas de su padre, no se pero me deje llevar por esa pasión desenfrenada y no quería pensar en que pasaría mañana si en algún momento su padre se enteraría


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