Día de nudismo


Era domingo por la mañana… La noche anterior, estuve ayudando a transportar los equipos de música de unos amigos que tocan en un conjunto porque tenían que dar un concierto en un club del centro de la ciudad… Más allá de no ser un trabajo pesado, significaba cervezas gratis… ¿Qué chico de la universidad puede resistirse a eso?

Pero despertarse a las 7,30 h. de la mañana es una putada, máxime después de una noche de juerga… Eso es lo que pasa por olvidarme de apagar mi alarma del móvil… Estaba tendido en mi cama, desnudo, con una rabiosa erección… Me levanté algo atontado.

No me había masturbado desde antes de los exámenes finales en mayo, así que estaba cachondo, lo cual resulta frecuente en un chico de 20 años, como tengo yo ahora.

Normalmente, me habría masturbado, pero no estaba de humor para ello… Mi necesidad de cafeína y nicotina anuló el deseo de hacer esto… Tan pronto como mi erección disminuyó, me puse unos pantalones cortos y una camiseta, hice una meada y bajé las escaleras.

Caminé por el salón para ir a la cocina… Mamá estaba sentada en la mesa, bebiendo café, fumando un cigarrillo y navegando por Internet en su ordenador portátil.

Llené una taza y me senté frente a ella… Cogí su paquete de tabaco y encendí un cigarrillo.

– “¿Donde están los tuyos?”, me preguntó.

– “Arriba, en alguna parte”, murmuré.

– “Normal… Anoche estabas bastante borracho cuando llegaste a casa y me despertaste”, me dijo.

– “Lo siento”, respondí.

– “No pasa nada… Entré a verte pero ya estabas durmiendo.”

‘¿Mamá me vio desnudo anoche?’ pensé…Hubo una pausa muy embarazosa en la conversación y decidí cambiar el tema.

– “¿Donde esta papá?”, pregunté.

– “Se fue al trabajo temprano, otra vez”, me respondió mamá.

Papá trabaja para un pequeño fabricante desde hace unos años y se convirtió en vicepresidente de ventas… Pensé que estaría jugando al golf con algunos clientes.

Tomé otra taza de café y encendí otro de los cigarrillos de mamá… Cuando ya me despejé, noté que ella llevaba un kimono de seda en lugar de su bata habitual…Y estaba abierto casi hasta su ombligo.

Mamá mide 1,70 cm, lo mismo que yo… Es delgada, con buenos pechos… Ahora, a pesar de no llevar sujetador, no le vi nada… ¡Y me gustaría verle sus tetas!…Pensar eso me hizo sentir raro.

– “¿Tienes citas hoy?”, le pregunté.

Mamá es una trabajadora autónoma que cobra una comisión por realizar su trabajo desde casa… No necesitábamos dinero, por lo que su trabajo es a tiempo parcial… Lo hace sólo para mantenerse al día en el trabajo.

– “No… Las cosas han bajado desde el final del año fiscal… Tengo el día libre así que voy a limpiar la casa.”

A pesar de que sólo tenía unos pocos clientes, mamá había trabajado más de 60 horas a la semana en junio, por lo que tener poco trabajo ahora, tenía sentido.

‘¿Limpiar de la casa?… Mamá estaba bastante orgullosa de la casa y nunca dejó que estuviera menos que impecable’, pensé

Ella se puso de pie y se inclinó sobre la mesa para coger su paquete de cigarrillos… El kimono se abrió y vi sus pechos por primera vez desde que era niño… Sentí que mi cara se sonrojaba.

Mamá volvió a sentarse y encendió un cigarrillo… La vi tomar café y fumar… Ella siempre lo hacía… Algo dentro de mis pantalones cortos comenzó a moverse.

– “¿Tienes hoy libre?” me preguntó, sin quitar los ojos de la pantalla de su ordenador portátil.

– “Sí”, le respondí.

– “Me gustaría que me ayudases hoy a limpiar la casa.”

– “Si… Claro”, respondí.

Un par de minutos más tarde, ella exclamó:

– “Vaya… ¿Sabes lo que se celebra hoy?”… Y ante mi extrañeza dijo: ¡Hoy es el Día del Nudista!”

Había oído hablar acerca del ‘Día del Nudista’, pero nunca conocí a nadie que lo hiciera.

– “Voy a hacer algo hoy que no había hecho desde antes de que tú naciste… ¡Voy a limpiar la casa, desnuda!”

Sentí que mi cara se sonrojaba.

– “¡Oh, cariño!… ¿Te avergoncé?”

– “Un poco, sí!”

– “Bueno, ambos somos adultos… Me viene bien recordar la época en que practicaba nudismo en la playa… Aquí, estamos solos nosotros dos!.. ¡Nadie nos va a ver!

– “¿Cómo qué nosotros?”

– “¡Por supuesto!… ¿No crees que sería justo para mí estar desnuda y no tú?”

– “¡Lo que digas… Ok… De acuerdo!”, respondí.

Mi pene se puso rígido ante la idea de estar desnudo con mamá todo el día… Me alegré de haber estado usando unos pantalones cortos muy sueltos y que mi entrepierna estuviera tapada por la mesa y no se me veía la erección que tenía en ese momento.

Mamá apagó su cigarro y se levantó, diciéndome

– “Voy a darme una ducha antes de comenzar.”

Ella se inclinó y me besó en la mejilla… Su kimono se abrió de nuevo y volví a verle sus pechos, esta vez a sólo unos centímetros de mi cara.

La miré mientras subía las escaleras… Su kimono era muy corto y noté dos cosas: ¡su culo todavía estaba firme y no llevaba bragas!

Mi mente se tambaleaba… Estaba teniendo pensamientos sobre mi madre que, francamente, no debería haberlo hecho… Me preguntaba si ella estaría teniendo los mismos pensamientos que yo.

Una vez que escuché correr el agua, miré en su ordenador y comprobé el historial de su navegador… No había nada malo, excepto que buscó el Día del Nudista hace una semana.

¿Mamá estaba planeando algo?’, pensé

Oí que el agua se cerraba y volvía a mi asiento… Encendí otro cigarrillo y esperé a que mamá volviera.

¡Ella hizo una gran entrada!… Iba completamente desnuda, bajando lentamente los escalones como si fuera una concursante de belleza… Para una mujer de casi 45 años, estaba en una forma fantástica.

A medida que se acercaba, noté que su coño no tenía pelo.

Ella vino a mí y me besó en la mejilla otra vez… No había estado tan cerca de sus pechos desnudos desde que me dio de mamar.

– “¡Ay, cariño, deja de sonrojarte!.. ¡Sólo soy tu madre!”, dijo ella.

– “¡Sí, pero estás mejor que las chicas de la universidad!”, le contesté antes de poder quedarme cortado con la visión que estaba teniendo.

– “¡Oh, cariño, que bonito oír eso!… ¡Muchas gracias!”… Y me dijo a continuación… – “Hueles como si anoche te hubieses divertido demasiado… Será mejor que te bañes antes de que empecemos con la limpieza.”

Asentí y me puse de pie… Logré esconder mi erección mientras pasaba junto a ella… Subí arriba, me metí en la ducha e inmediatamente me sentí mejor, excepto por mi polla que seguía tiesa…Estaba increíblemente excitado al ver a mamá desnuda… Cualquier cantidad de vergüenza que sentí fue anulada por la calentura que eso me produjo… Comencé a acariciar mi polla, estimulada por lo que acabo de ver.

Viviendo en un dormitorio, aprendes a masturbarte en la ducha bastante rápido… Mamá me tenía tan excitado que no necesitaba mucho tiempo y con sólo unas cuantas sacudidas explote contra la pared de la ducha.

Como iba a estar desnudo con mamá todo el día, tuve un cuidado especial para asegurarme limpiaba todo al menos dos veces… Mamá ya se había duchado antes, así que yo lo limpié todo muy bien.

Cuando el agua comenzó a salir fría, salí de la ducha y me sequé… Entré en mi habitación y comencé a vestirme hasta que me di cuenta de que esto era una pérdida de tiempo… Así que bajé las escaleras, como lo hizo ella… Totalmente desnudo.

Masturbarse en la ducha no me ayudó… Tenía la polla semi tiesa cuando entré al salón… Mamá me miró de arriba abajo y dijo:

– “¡Te has convertido en un buen hombrecito!”

– “¡Gracias!”, respondí.

Volví a mi asiento y tomé un sorbo de café… Se había enfriado, pero no me atreví a levantar para hacerme otro para que no me viese con la polla tiesa, pero debí haber hecho una mueca porque mamá me preguntó:

– “¿Quieres otro café, que ese ya se te enfrió?”

– “Sí”, respondí.

– “Yo también”, dijo ella mientras se ponía de pie.

Vi de nuevo su coño… Me parecío muy atractivo a pesar de su edad.

Ella llevó nuestras tazas a la cocina… La vi mientras se alejaba… Mamá nunca fue al gimnasio, así que me sorprendió lo apretado que estaba su culo… Ella tuvo que ponerse de puntillas para sacar el paquete del café del estante superior… Pude ver claramente los labios de su coño mientras hacía esto.

Pensé que esto era raro ya que mamá solía guardarlo en la nevera… Por un segundo, pensé que mamá podría tratar de seducirme adoptando estas posturas… Sinceramente, no habría hecho falta casi ningún esfuerzo para conseguirlo.

Y volví a tener la misma visión cuando abrió el armario para buscar tazas limpias… Cuando volvió con el café, me besó en la mejilla otra vez mientras colocaba una taza frente a mí.

En lugar de volver a su asiento frente a mí, se sentó junto a mí y ambos encendimos un cigarrillo.

Mamá se recostó en su silla… Si ella no hubiera cruzado sus largas piernas, habría tenido una vista perfecta y sin restricciones de su coño…Su pecho se agitaba con cada inhalación y exhalación… Sus pezones parecían estar erectos.

Había una tensión sexual palpable en la habitación… Era tan gruesa que una motosierra no podría haberla cortado… ¡Al menos para mí!

– “La casa no está tan sucia… Así que creo que comenzaremos con quitar el polvo y pasar la aspiradora”, afirmó.

– “Lo que digas, mamá”, respondí.

– “Luego veremos qué más hay que hacer.”

Cuando acabamos con nuestros cigarrillos, mamá cogió nuestras tazas y dijo:

– “Voy a por poner el lavavajillas antes de empezar a limpiar.”

Vi a mamá alejarse, mirándole su culo perfecto…Tiró el café sobrante al fregadero y abrió la puerta del lavaplatos para colocar las tazas de café… Mantuvo las rodillas apretadas mientras se inclinaba para poner las tazas y el detergente… Tomo unos segundos extras para reorganizar algunos platos también.

Llegué a verle los labios de su coño y juraría que estaban húmedos.

Se enderezó y cerró la puerta del lavavajillas… Unos segundos más tarde, el lavavajillas ya estaba funcionando… Sin perder tiempo, mamá me dijo:

– “Estoy segura que tienes un poco de ropa sucia… Así que llévala al sótano.”

Tenía la polla completamente tiesa después de ver a mamá moverse frente al lavaplatos… Como no había forma de ocultarlo, me levanté.

– “¡Ay, cariño!… ¿Verme desnuda, te excita?”, me preguntó con descaro mirando a mi gran polla tiesa.

Antes de que pudiera detenerme en mi camino hacia mi dormitorio para recoger la ropa sucia, le respondí:

– “¡Mírate en el espejo!… ¡Eres un bombón!”

– “¡Oh, cariño!… ¡Gracias por decir eso!… ¡Necesito más elogios como ese!”

– “¡Solo digo la verdad, mamá!”, contesté mientras me alejaba.

Subí arriba, cogí todas mis ropas sucias y las llevé al sótano… Cuando llegué allí, mi pene había comenzado a suavizarse un poco.

Mamá ya estaba allí, clasificando la ropa… Ella era muy ordenada con respecto a estas cosas, así que hice lo mismo.

– “Pon tu ropa interior primero”, me ordenó.

Agarré la ropa interior y lo arrojé a la lavadora.

– “Ay, cariño, así no se hace.”

Ella saco toda mi ropa interior y la dejó todo sobre la mesa que hay al lado de la lavadora… Cuidadosamente colocó cada pieza en la lavadora, una por una… Algunas prendas tenían manchas de cuando me masturbé o tuve un sueño húmedo… Si ella se dio cuenta, que seguro que se dio, no lo mencionó.

Hecho eso con mi ropa interior, ella comenzó a meter la suya… Entre los sostenes y las bragas usuales, también había algunos conjuntos bastante picantes.

– “A papá debe gustarle mucho cuando te ve usando esta ropa interior tan sexy, no?”, exclamé.

– “En realidad, no… Empezó a follarse a su secretaria poco después de su ascenso en la empresa… ¡No he tenido relaciones sexuales con él desde entonces!”, dijo ella sin rodeos.

Esto me desconcentró… La había visto varias veces y francamente, no me impresionó.

– “¿Cómo?… ¿Papá hace eso?… ¡Qué idiota!”, dije bruscamente… – ¡Perdón por el idioma, mamá!”, me corregí a mí mismo.

– “Ay, cariño… ¡Gracias por decir eso!”, respondió tímidamente… – “Estoy de acuerdo con lo que dices… ¡Es un idiota!”, continuó.

Nunca escuché a mamá pronunciar una maldición antes… ¡Y esto me excitó un poco más de lo que estaba!

Con eso, ella me rodeó con sus brazos, abrazándome con fuerza… No fue un abrazo familiar… Nuestras entrepiernas se encontraron, haciendo que me tensara contra su coño…Después de unos segundos, ella besó mi mejilla otra vez y rompió nuestro abrazo.

– “¡Es hora de ponerse a trabajar!”, dijo.

Podría yo haber abrazado a mamá de nuevo, pero cuando ella tiene algo en su mente, mejor dejarlo así.

La seguí por las escaleras del sótano hacia arriba con mi cara a escasos centímetros de su culo… A cada paso, su coño se abría… Definitivamente vi -y también, olí- su humedad.

Ahora se confirmó que mamá estaba tan excitada como yo… ¿Estaba dispuesta a seguir adelante, a romper el último gran tabú?… Llegado a este punto: estaba yo dispuesto a hacer lo que ella quisiera.

Entramos en el cuarto de servicio… Mamá cogió el plumero y me dijo que cogiera la aspiradora… Luego fuimos al salón donde comencé a manejar la aspiradora, pero mis ojos se mantuvieron fijos en mamá mientras yo “trabajaba”… Ella mantenía las piernas sin apenas doblarlas cada vez que se inclinaba para quitar el polvo de los estantes bajos… Se ponía de puntillas para quitar el polvo a los más altos, a pesar de que no era necesario… Mientras trabajaba, sus piernas se separaron más…¡Estaba ofreciéndome un gran espectáculo!

Y yo la tenía completamente tiesa de nuevo y, francamente, hice un mal trabajo limpiando los pisos.

Cuando mamá terminó de quitar el polvo, nos fuimos a la sala de estar, que papá había convertido en un cine en casa… Mamá continuó ofreciéndome su espectáculo mientras espolvoreaba cuidadosamente los muebles y el equipo de audio-video.

Y yo cada vez con la polla más tiesa, volviéndose insoportable.

Antes de que pudiera inventarme una excusa para tomar un descanso y poder ir a mi habitación a masturbarme de nuevo, miré a mamá y me di cuenta de que se había girado de espaldas y me estaba mirando… Estaba inclinada y su culo apuntando directamente hacia mí, con las piernas más abiertas que antes… Pude ver claramente que los labios de su coño estaban húmedos e hinchados.

Más específicamente, sus ojos estaban centrados en mi polla.

Ella se enderezó y se giró para mirarme.

– “Anda, cariño, ven aquí”…Sólo me dijo esas cuatro palabras.

Apagué la aspiradora e hice lo que me dijo.

Ella me rodeó con sus brazos otra vez y me dio un abrazo similar al de antes en la lavandería… El calor de su coño quemaba mi erección.

Me besó de nuevo en mi mejilla y me dijo:

– “Cariño, tu pene ha estado tieso toda la mañana… Me ocuparé de eso!”

Antes de que pudiera responder, me empujó hacia el sofá y se puso de rodillas junto a mí mientras los dos nos hundíamos en los cojines.

– “¿Juras que no le contarás a nadie lo que vamos a hacer?”, susurró en mi oído.

– “¡Por supuesto que no, mamá!”

Después de obtener mi consentimiento, mamá me besó de una manera que las madres y los hijos no deberían hacerlo… De hecho, nunca antes había estado con una chica que me besara así.

Tras besarnos, se inclinó y acarició mi polla… Le di un masaje en los pechos para devolverle el favor… Sus pezones no se pusieron más tiesos cuando los toqué, confirmando que ella había estado caliente desde la primera vez que se los vi.

Mamá me acarició por unos segundos antes de inclinarse para meterse mi polla en su boca… No perdió el tiempo y en menos de un minuto después, sentí que me iba a correr.

– “¡Mamá, voy a correrme!”, le dijo

Su respuesta fue chuparme más fuerte… Arqueé mi espalda cuando llego el momento y disparé una gran cantidad de semen en su boca, que tragó sin dejar escapar una gota.

Luego, se recostó en el sofá y abrió sus piernas de par en par para mí… Sus labios vaginales estaban húmedos y relucientes, tal y como lo imaginaba pero que ahora ya estaba seguro de ello.

– “¡Tu semen sabe muy bien, mejor que el de tu padre!”, me dijo.

Yo aún respiraba con dificultad por mi reciente corrida, pero no supe que contestar y preferí callar… Y entonces ella continuó diciendo:

– “Quería que te corrieras ahora para que pudieras durar más tiempo, después… Ya que te corrido, ¿quieres devolverle el favor?”

Asentí y me arrastré sobre ella.

– “¡Mete tus dedos en mi coño!”, me ordenó.

Mientras nos besábamos, pasé mi mano por sus pechos y lentamente la bajé… Su clítoris estaba erecto, así que jugué con él por un corto minuto… Ella comenzó a gemir.

– “Mete tus dedos en mi coño”, ordenó… – “¡Fóllame con tus dedos!”

Como ella ya estaba empapada, mi dedo índice se deslizó con bastante facilidad… Y  también lo hizo mi dedo medio y luego un tercer dedo… Ella me besó con pasión salvaje mientras mis tres dedos follaba su coño… Lo hacia deslizándolos lentamente, dentro y fuera, pero sin detenerme.

Pronto noté que ella empezaba a retorcerse cada vez más rápido, así que aumenté la velocidad y la intensidad de mis embestidas para que coincidieran, golpeándole el clítoris con la palma de mi mano.

– “Ay, cariño, me estoy corriiiieeeendooo”… Y lo hizo convulsionando su cuerpo y gritándome al oído.

Disminuí cada vea más la velocidad de mis embestidas cuando mamá alcanzó su orgasmo… Finalmente cuando recuperó el aliento, me dijo:

– “¡Ay, cariño, no me había corrido así desde hace años!”

A estas alturas, el estado de shock de lo que estábamos haciendo había desaparecido por completo… Así que le pregunté:

– “¿Quieres correrte otra vez, mamá?”

– “¡Joder, si quiero!… ¡Fóllame!”, me grito excitada mientras me acariciaba mi polla que ya estaba otra vez tiesa.

– “¡Aún no!”, le respondí.

La acosté en el sofá y me apreté contra ella, aplastando mi polla contra su coño empapado… Nos besamos con mucha lujuria.

Me separé de ella y comencé a besarla por todo su cuerpo, comenzando por su cuello y pasando más tiempo en sus pechos y prestando atención extra a sus pezones… Los chupé durante varios minutos.

– “¡Eso me da cosquillas!”, me dijo mientras se reía sosteniendo su pecho para que se lo pudiera mamar a gusto.

– “¡Tal vez esto no sea así!”, exclamé.

Luego, continué besándola hasta llegar a su entrepierna… Ahora estaba tan cerca de su coño como el día en que nací…Besé todo su coño, disfrutando de su sabor y de su olor… Mamá comenzó a retorcerse de nuevo, así que metí mi lengua dentro de ella todo lo que pude… La lamí hasta que noté como su coño comenzó a temblar

– “¡Ay, cariño!… ¡Me cooorrooo otra vez!” gritó justo cuando su orgasmo le llegó.

Lamí su coño tanto como pude mientras ella me tiraba la pelvis en la cara… Una vez que dejó de moverse, agarré su clítoris con mis labios y mamá comenzó a atacar de nuevo.

Mis labios pellizcaron su clítoris mientras lo sacudía con mi lengua.

¡A mamá no le llevó mucho tiempo volver a correrse de nuevo!

Mamá tardó mucho tiempo en recuperar el aliento.

– “¡Necesito descansar y fumar un cigarrillo que estoy muy agotada!”, me dijo.

Cogió del paquete un cigarrillo y lo encendió… Mientras fumaba acariciaba lentamentemi polla y yo le daba un suave masaje en el coño hasta que terminamos nuestros cigarrillos.

– “¿Vamos a joder ahora?”, me preguntó.

– “¡Claro, mamá!”

Ella, mirándome con lujuria, me empujó hacia atrás sobre los cojines y se sentó sobre mí, estilo vaquera… Frotó su coño a lo largo de mi polla y tras un tiempo de hacer esto, se inclinó y sosteniendo mi polla verticalmente, me dijo:

– “Una vez que hagamos esto, ya no hay marcha atrás.”

– “Espero que no la haya”, respondí.

Con escuchar esto, mamá se sentó en mi polla, metiéndosela completamente en su coño y comenzó a follarme…Después de unos minutos, comenzó a clavársela apretándose contra mí… Puso sus manos sobre mi pecho para mantener el equilibrio y yo para ayudarla, la agarraba de sus tetas.

Ella gimió mientras follabamos… Pronto, los gemidos se convirtieron en gruñidos mientras rebotaba sobre mí.

– “¡Voy a correrme!… ¡Córrete conmigo!”, exclamó.

Levante mi pelvis para que coincidiera con las embestidas de mamá y en unos segundos nos corrimos juntos.

Mamá se desplomó sobre mí… Tardamos varios minutos en recuperarnos… Me quedé dentro de ella mientras mi pene se ablandó.

– “¡No había tenido relaciones sexuales tan buenas desde antes de casarme con tu padre!”, me confesó mamá.

– “Él se lo pierde y yo me lo gano… Por cierto, Feliz Dia del Nudista, mamá!”

Mamá sonrió y miró el reloj.

– “¡Ay, cariño!… Ya va siendo hora de comer… Voy a alimentarte bien para que tengas energía suficiente para luego”… Y me dio un largo y dulce beso en los labios mientras me acariaciaba de nuevo mi polla.

Mamá y yo fuimos a la cocina a comer… La veía tan feliz como no la había visto en años.

Cuando terminamos de  comer, mamá me dijo:

– “¡Olvidamos la ropa de la lavadora!… ¡Ven a ayudarme!”

Bajamos a la lavandería… Mamá sacó la ropa de interior de la lavadora y la puso en la secadora, quitando la lencería para tenderla y que se seque al aire.

Empecé a poner cuidadosamente mis camisas en la lavadora para hacer un nuevo lavado.

– “¿Qué estás haciendo?”, preguntó mamá.

– “Equilibrando la carga como dijiste”, le contesté.

– “¡Oh, cariño!… ¿No sabes que hacer sexo sobre la lavadora es mejor con la carga desequilibrada?”… Y se rio sentandose arribade la lavadora y aqbriéndose de piernas, invitándome a que volviera a follarla cuando la lavadora estuviera en marcha, cosa que no desaprovechamos en absoluto, gozando de un nuevo orgasmo de los muchos que le siguieron por mucho, mucho tiempo


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