El viaje en autobús * Relato infieles


Todo comienza un día de verano a eso de las 5 de la tarde, cuando mi chica estaba cambiándose para irnos de compras al centro comercial a por cositas que nos hacían falta para el piso.

Nadie se esperaría, que una de sus faldas más simples y comunes pudiera desencadenar lo que aún ninguno de los 2 podíamos haber imaginado.

Salíamos de camino a coger el autobús, ya que vivimos en una zona muy apartada de la ciudad y bastante lejos del centro comercial, la espera se hacía eterna bajo el sofocante calor de agosto, pero siendo sincero, la espera merecía la pena al poder disfrutar de la visión de los pechos de mi chica, tan pegados a la camiseta por el calor, haciendo que se dibujasen todos sus detalles.

Aunque tras unos minutos lo bueno se acaba, cuando el autobús aparece.

Como era normal por esas zonas de los extrarradios, venía totalmente vacío excepto por el conductor y otro chico de unos 30 años de edad aproximadamente.

No hacía falta fijarse mucho, para ver que tras abrirse la puerta y subir, se le iban los ojos al escote y las piernas de mi chica, ella se da cuenta e incluso de devuelve la mirada con bastante picardía.

Tras de un par de minutos entre ellos intercambiándose miradas, veo como ella está cada vez más y más juguetona hasta el punto de comenzar a acariciarse disimuladamente sus pechos, jugando con la mirada del otro chico, haciéndole entrar en una espiral de excitación y rabia por no poder acercarse a ella.

Sigue jugando con él en la distancia, al menos durante las 2 próximas paradas, hasta que de repente suben otros 2 chicos jóvenes de unos 18 años cada uno, y les cortan totalmente el momento, por miedo a que podrían ser vistos.

Pero llegados a este punto conozco demasiado bien a mi pareja, como para saber que realmente no se la ha cortado el rollo, sino que la situación la ha dejado aún más excitada, tanto, que hago una seña al chico de antes para que se acerque y se siente detrás de nosotros, ella me lanza una mirada de complicidad, y aprieta mi paquete fuerte con su mano como recompensa por haber hecho lo correcto.

Nos saludamos y presentamos brevemente en lo que él tarda en sentarse en el asiento de detrás de ella, para rápidamente, mi chica coger sus manos y colocárselas sobre sus pechos, para que se los acaricie sobre la ropa “disimuladamente”, aunque el chico bien poco puede aguantar sin meter sus manos por los laterales de la camiseta de tirantes, accediendo directamente a sus pechos y sus suaves pezones, cosa que a ella no la desagrada pues se tiene que aguantar más de un pequeño gemido de placer, y sus manos necesitan disfrutar ya de una polla caliente, mientras que la acarician su pecho y torso de arriba abajo.

Saco mi pene, que lleva revolviéndose bastante rato dentro de mi ropa por la excitación del momento y la situación, y sin pensárselo 2 veces llena sus suaves manos con su cálida saliva y las lleva a mi polla, haciéndome morderme los labios para no gemir del placer.

Todo continúa “normal” durante un par de minutos más, hasta que todas las acciones se ven interrumpidas cunado ella se levanta de su asiento y con un rápido movimiento deja caer sus braguitas rosas hasta el suelo, acto seguido se coloca de rodillas en el asiento mirando a mi polla, y dejando su culito y su coño recién depilado totalmente ofrecido a los caprichos del otro, cosa que este aprovecha sin dudarlo y se lanza a meterla 2 dedos bien adentro, a la vez que besa y lame su culito, aunque la situación ya se torna en algo para nada sigiloso, y tanto el conductor como los otros 2 chicos se dan cuenta de lo que pasa, aunque ninguno dice nada, tan solo se dedican a mirar la escena de reojo, excepto el conducto, el cual se nota que aminora su marcha para mirar por el retrovisor como se desarrollan los acontecimientos.

En el momento que el autobús hace una parada en otra de las tantas paradas desiertas de los extrarradios, tanto yo como el chico nos colocamos en el pasillo de las butacas y ella gira 180º de rodillas sobre la silla, pero mirando ahora hacia el pasillo donde tiene 2 pollas bien duras listas para que disfrute comiéndoselas como ella sabe, dando rienda suelta a todas sus técnicas: pasar su lengua de arriba abajo, metérsela hasta adentro, llenarlas enteras de salivas y recorrer con sus labios todo el tronco, acariciar los huevos mientras se las come, masturbar a uno con la mano mientras se folla la boca con la otra…. Juega sin parar con ambas incansable, inagotable, como un animal en celo.

Cuando está saciada, se tumba sobre las butacas y agarra con fuerza la polla del otro chico acercándola a su entrepierna empapada, pero tapada por su falda sin dejarnos ver su precioso coño, y comienza a masturbarse utilizando como juguete la polla que tiene en sus manos, disfrutando del roce de su duro glande sobre su clítoris, ayudándose de ello para desplazar todos sus fluidos y repartirlos por todo su coño y la polla del chico, gimiendo ya con total libertad, por todo lo que se ha aguantado, explotando por el placer acumulado, el morbo de la situación, y el haber tenido que callarse.

En este momento de máxima excitación manda acercarse a los 2 chicos que llevan mirando sin parar la escena de lejos, aunque son reacios a acercarse, terminan haciéndolo, y al que tiene pinta de más tímido le manda arrodillarse, agarra su cabeza y lo acerca contra su entrepierna, dejando que disfrute con su lengua de cada uno de sus rincones de placer, gimiendo como la perra que la gusta ser, mientras regala una paja con su técnica sin igual al otro de los chicos, el cual no tarda ni 15 segundos en derramar todo su semen sobre sus tetas haciéndola sentir aún más perra de lo que ya está.

Acto seguido manda levantar al otro joven para dejarle seco como a su amigo con una paja mientras su amigo observa ya lejos de la escena, y de nuevo el primer chico se lanza a comerla el coño y saciarse de su sabor, durante los 2 minutos aprox. Que el segundo de los jóvenes tarda en derramar todo su cálido semen también sobre sus pechos.

Cuando por fin tiene satisfechos a los 2 mirones que acompañaban la escena, centra toda su atención en nosotros, con una cara de deseo como nunca antes la había visto, tanto, que coge al chico y le manda sentarse, para acto seguido montarse encima mirando hacia el respaldo, donde poder agarrarse con fuerza.

Y empieza mover su cadera con toda la velocidad y fuerza que su cuerpo la permite, haciendo que cada impacto, su polla llegue lo más adentro posible, percibiendo como cada golpe hace que su estrechito coño vaya abriéndose más y más, sin parar de embestir con todas sus fuerzas la cadera del chico, botando arriba y abajo sin parar, disfrutando de cada milímetro de roce que su polla provoca al ir abriéndose paso por su coñito, hasta que este no aguanta más la follada, la levanta del culo y se corre lanzando su semen hacia las nalgas de mi chica, empapándolas enteras, pero esta no ha tenido aún suficiente con eso, asique es mi turno, turno que aprovecho para tumbarla sobre los asientos y agarrarla bien fuerte del cuello como a ella la gusta, y sin miramientos empezar a empotrarla con todas mis fuerzas, embistiendo su coño haciendo que su propio lubricante salpique a cada golpe, llevando mi punta todo lo adentro que me es posible, hasta que llega el momento, lleva sus manos a su clítoris y empieza a tocarse como una auténtica fiera, mientras la follo, sin parar una embestida tras otra.

Un gemido continuo que no se detiene más que para tomar aire, hasta que en el instante que nota como mi polla empieza a aumentar su tamaño y descarga todo su semen en su interior, empieza a chillar de placer y a correrse viva por todo el éxtasis acumulado, dejándola totalmente rendida sobre los asientos durante unos minutos.

Cuando vuelve en sí, nos limpiamos, nos vestimos, y el conductor retoma su marcha camino hacia el centro comercial…. Ya casi olvidado.






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