La madre de mi amigo * Relato fantasías


¿A quién no le ha puesto cachondo alguna vez la madre de un amigo?… A mí desde hace muchos años me pone burro la madre de mi amigo, es una mujer muy guapa, pelo rubio y ojos azules, y un físico muy bien conservado, tiene unos 55 años, pero muy bien llevados como ya he comentado. Mi amigo y yo vivimos bastante cerca y desde pequeños siempre nos hemos juntado para jugar, ibamos mucho a su casa, asi que su madre me conoce casi como a su hijo. Con el paso de los años dejé de ir a su casa, más que nada porque ya no jugábamos y cada uno estudiaba o tenía sus que haceres, motivo por el cual no veía mucho a su madre, de vez en cuando por la calle, pero no nos parábamos a hablar, simplemente un “hola” y “adios”. A mí me gustaba verla, siempre me imaginaba cómo sería pegarle un buen polvo, pero solo quedaba en eso… Imaginación.

Hace poco tuve que ir a casa de mi amigo a entregarle unas cosas, pero él no estaba y me abrió su madre (Teresa), al preguntarle por mi amigo me dijo que no estaba, seguidamente me dijo,

– Te veo muy bien, estás más delgado, como se nota que haces deporte.

+ Sí, he perdido algún kilo, entre el deporte y la alimentación.

– Pués que bien, y encima es lo que te gusta hacer, a mi también me vendría bien perder algún que otro kilo.

+ ¿Qué dices? Si estás estupenda, más quisieran muchas de mi edad…

– Jeje gracias, pero ya no soy la que era.

Me quedé un poco cortado, pero me vino a la cabeza una idea, y se la propuse.

+ Bueno, pues si quieres volver a sentirte bien, yo puedo ayudarte, de vez en cuando salgo a andar, si te animas no tengo ningún problema, así veras que bien te sientes.

– La verdad que me vendría muy bien, yo sola me da pereza, pero tampoco quiero ser una molestia.

+ Molestia ninguna, todo lo contrario, y si ves que te gusta iremos pasando a cosas mas fuertes.

– Más fuertes, ¿A que te refieres?

+ Eso ya lo iremos viendo…

– Bien, ¿entonces cuando hacemos la primera sesión?

+ Mañana mismo, a las 18:00 paso a por ti, empezaremos sueva para que no te me rajes.

– Perfecto, si eres tu el profesor seguro que irá todo bien.

+ Gracias, pues mañana nos vemos, por cierto recuerda darle esto a tu hijo.

– Vale, hasta mañana.

Cuando me giré hacia la puerta para salir, noté como se quedó mirando un “milisegundo” mi culo, yo ya estaba bastante cachondo y eso ya me dejó.

. Burraco.

Aún no me creía que habia quedado con Teresa, aunque solo fuera para hacer deporte, no podía dejar de pensar en ella.

Al día siguiente llegó la hora que quedamos y me presenté en su casa, llegué un poco pronto a propósito, pero ya estaba preparada, a lo que me dijo.

– Que pronto has venido.

+ Si, ya tenía ganas y no podía esperar más.

– Al final va a resultar que tienes tú más ganas que yo.

+ Pues claro, eres mi primer alumna, bueno vamos a ello.

Después de estar 1h aprox. Caminando, y conversando sobre muchas cosas llegamos a su casa, parecía que le había gustado la caminata, así que le propuse quedar dos días mas tarde, a lo que ella me dijo.

– ¿Tengo que esperar dos días para volver a salir a anar?

+ Te dejo un margen para no cansarte mucho ya que estás empezando.

– ¿Cansada yo? Que va, y menos con tu compañía.

+ Bien, pues si te parece bien mañana podemos salir un rato, pero luego no te quejes que no aguantas mi ritmo.

– Eso me parece mucho mejor,  no te preocupes, aguanto lo que me digas.

Yo no sabía si lo decía con segundas, pero me puso muy burro ese comentario.

+ Qué bien, pues mañana a la misma hora, ¿Te parece bien?

– Muy bien, aquí te estaré esoerando.

+ Hasta mañana.

Al día siguiente cuando fuí a su casa me abrio, pero aún no estaba preparada, así que me hizo pasar.

– Lo siento, hoy no me ha dado tiempo a prepararme, esque he estado sola en casa todo el día y he estado limpiando, siéntate y me cambio en un momento.

+ Tranquila, no te preocupes, tómate tu tiempo.

A los 2-3 minutos me llama desde su habitación.

– Andrés, ¿puedes venir un momento?, Esque no sé que pantalones serán más cómodos para hacer deporte.

Me dirijí a su habitación, bastante nervioso por la situación. Estaba con la camiseta puesta, pero debajo iba en bragas, me quedé en blanco, pero al mismo tiempo muy cachondo.

– ¿Qué me recomiendas estos pantalones o las mallas?

+ Mujer, por comodiad serán mejor las mallas, y seguro te paran muy bien.

– Voy a probarmelas y me dices.

+ Perceta, la gente que nos vea paseando pensará, que pareja mas deportista.

– ¿Cómo que pareja?

+ Pués que todas las chicas de mi edad te deben tener una envidia con ese cuerpazo.

– Me vas a sacar los colores diciendome esas cosas, pero no es para tanto.

+ Te lo digo muy deveras.

– Aquí el que tiene cuerpazo eres tú, yo simplemente soy una viejuna que ya no interesa a nadie.

La calentura iba subiendo, y mi rabo iba creciendo un poco.

+ Eso es lo que tu te crees, pero te digo yo que a más de uno le harás “tilín”.

– ¿Sí? Y ¿porque no se pronuncia?

No sé si ya se había dado cuenta que le estaba hablando de mí, pero me atreví y confesé.

+ Lo tienes delante tuya, ¿Qué dices ahora?

– Ya lo sabía, desde hace mucho tiempo notaba que me mirabas con cara de deseo.

+ Me has dejado sin palabras…

– Siempre me has parecido como un hijo más, pero desde que te ví el otro día tan guapo y con ese físico, noté algo y durante ayer me dí cuenta que tenía atracción hacia tí.

Me quedé unos segundos parado y de repente me lancé hacia ella con un beso, y así continuamos hasta que me quité la camiseta y me epezo a tocar y besar todo el cuerpo, le quité la camiseta a ella entre más besos, al rato empezó a bajarme los pantalones seguido de los calzoncillos, yo estaba más que palote, empezó a chuparmela hasta que vi que me iba, y la paré le quité sujetador y le lamí un rato las deliciosas tetas, decidí quitarle las bragas y comerle un rato ese delicioso coño, le metia de vez en cuando los dedos y no paraba de soltar gemidos, cada vez más y más hasta que se corrió, entonces empezó a chuparmela de nuevo y al rayo decidí metersela, tuve que parar enseguida porque me corría y no teníamos protección, seguidamente me la chupo de nuevo y otrs vez a metersela hasta hacerla correrse otra vez y entonces me la comio hasta correrme en su boca.

Nos acostamos uno minutos en la cama y decidimos ir a la ducha juntos, mientras nos duchábamos nos dimos bastantes besos y algún que otro sobeteo y lametazo del cuerpo mútuamente.

Al rato salimos de la ducha, nos vestimos y me tuve que ir, no antes sin pedirle el numero de móvil, esto no podía quedarse en una sola vez. A día de hoy estamos en contacto y quedamos de vez en cuando para darle al tema


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