amigos con derecho

La mudanza – infidelidades


Esta es la historia de una de las cosas más atrevidas que he realizado sexualmente hablando.

Soy de nuevo Carmen estábamos a punto de mudarnos de casa, ya que mis hijas mayores se habían independizado y decidimos entre el cornudo de mi marido y yo cambiarnos a una casa más pequeña donde mi cuñado y él tuvieran un buen despacho para ambos.

Mi cuñado tuvo que irse por una semana a Tarragona donde vivía, porque le avisaron que le habían vendido su piso por lo que estaría una semana sin follar con él y Joaquín no se atrevía a venir sin estar mi cuñado a follarme. Necesitábamos deshacernos de algunos de nuestros muebles.

Me tocó a mí ir a un mercado cerca de donde vivíamos a buscar alguien que se dedicara a comprar o por lo menos a retirar objetos usados de la gente que ya no los necesita.

Después de preguntar un poco, encontré a un hombre que aceptó ir a mi casa por unas cajas y un librero apolillado, me tomó más trabajo del que esperaba pues la mayoría de los “ropavejeros” simplemente no se mostraron interesados.

El hombre que me acompañó era de piel extremadamente morena, tosco en sus movimientos y en su aspecto, su rostro era incluso un poco desagradable y reflejaba una vida dura que seguramente había involucrado etapas de violencia, tal vez hasta delincuencia.

Su cuerpo era extremadamente duro, como de madera con una espalda ancha y antebrazos que parecía que podían sostener cualquier cosa sin dejarla ir, sus manos eran unas manos ásperas y pesadas.

Llegando a la casa me entró un gran nerviosismo, me sentí insegura y a la vez me estaba poniendo caliente, de estar dentro de mi casa a solas con ese nudo de músculos, más aún con esa presencia ligeramente violenta que despedía su apariencia general.

Pero además una vez en la casa y mientras le mostraba lo que quería que se llevara note que su pantalón raído y sucio era casi con seguridad lo único que llevaba puesto sin ningún tipo de ropa interior, y era claro que su polla estaba ligeramente dura…

Se dio una forma de comunicación entre los dos, yo me sentía de alguna manera amenazada por su presencia y la combinación de este sentimiento con la imagen de su erección (se veía que su polla era grande) me estaba generando una sensación de sumisa excitación. Él no sé exactamente lo que pensaba o sentía, pero era claro que estaba percibiendo mi estado de calentura ya llevaba tres días sin la polla de mí cuñado..

Empezó la negociación; él obviamente no pensaba pagar un euro por lo que se llevaba, y en cambio pretendía que yo le diera algo de dinero por sacar el mueble de la casa, me disculpe alegando que no tenía ese dinero y solté un “cómo le podemos arreglar” que no podía ser más obvio: yo le dejaba hacer conmigo lo que quisiera y él se llevaba todo.

Sentí mucho miedo, después de todo la suposición de que a él le atraería la idea podía ser solo una impresión mía, era un tipo fuerte, de maneras agresivas, si resultaba ser un maltratador las cosas podían acabar muy mal en verdad.

El guardo silencio, me observó con una mirada profunda y se recostó en el sillón separando las piernas y lanzado la cadera al frente.

Era más que obvio que su polla hacía un bulto prominente debajo de su pantalón, mi boca estaba seca de gusto, me hinqué enfrente de él y comencé a pasar mi mano por su muslo hasta llegar al paquete que primero apreté con los dedos y luego empecé a mordisquear con los dientes, la verdad que el chocho ya lo tenía encharcado.

El hombre me tomó con una fuerza impresionante de la nuca “no sea puta” soltó con un tono de desprecio impresionante “chúpela, como una puta, veo Sra. que estas cachonda que tu marido no te folla como tú quieres chúpamela que te vas a enterar lo que es una buena polla” mientras dijo esto se desabrochó el pantalón y dejó salir una polla genial; larga, sin circuncidar, negro de cabeza roja, estaba lleno de venas hinchadas que lo hacía ver todavía más gorda, sin ninguna delicadeza la metió en mi boca mientras me sostenía con esa fuerza impresionante y me forzaba a chuparla de arriba a abajo.

Me desabroché el pantalón para masturbarme mi coño a gusto, pellizcaba mis tetas con fuerza imaginando que él era el que lo maltrataba con el mismo gustó que abusaba de toda mi cara. Por momentos sacaba la polla de mi boca y me repartía unos buenos golpes en el rostro, para luego volver a metérmela con más fuerza.

Según yo, me quise lucir complaciéndolo con algo de juego de lengua, al chuparle el capullo o los huevos, me sometió una vez más, era obvio que esas caricias le parecían de una buena mamadora, su gusto era estar al mando y dejar gozar su polla, como la chupas zorra me parece que tu te has comido ya muchas pollas.

De pronto se paró y me levantó de golpe, con esas manos de simio tomó con fuerza del pelo “así tía, así, que rico” soltó con un tono que para su forma de ser sonaba incluso tierno. Su forma de manipularme era intensa, dolorosa, al mismo tiempo me dio algunas nalgadas, finalmente me dio la vuelta, se mojó algunos dedos y comenzó a dilatar ni culo, no sé si había estado en la cárcel, si veía pornografía o qué, pero era obvio que estaba familiarizado en follar a las mujeres por el culo..

Entendí lo que quería hacer, me tuve que negar “así no” dije “Estoy casada, me tengo que cuidar” solté sintiéndome la más puta. No se lo tomó tan mal “¿Tiene con qué?” me soltó, mi respuesta era negativa, “Pero te la chupo todo lo quieras, lo que quieras” y me la metes en el coño mi voz salió de mí en un tono que era más de súplica porque me dejará seguir gozando de esa polla deliciosa que a preocupación de tener sexo anal sin las debidas precauciones, era más gorda de todas las que me he metido.

Por única respuesta colocó su polla entre mis nalgas y empezó a frotarse sin llegar a metérmela. Se sacudía como loco, como perro, queriendo metérsela a su perra en celo, sus manazas me azotaban las nalgas y la espalda, yo solo pensaba en que nada me hubiera gustado más en el mundo que seguir saboreando esa polla dentro de mi boca. Me tenía cachonda perdida y seguía masturbándome con esos movimientos toscos y rasposos que poco a poco se sentían más placenteros. Finalmente me corrí yo sola.

Para él eso fue como una señal de que había sido suficiente. De un empujón me sometió a quedar de rodillas y volteo con fuerza mi cara hacía arriba. Unas gotas calientes y pesadas cayeron encima de todo mi rostro, mi cuello, mis hombros… era delicioso y yo no dejaba de lamer aquella polla de bronce que el golpeaba contra mi cara.

Sus manos empezaron a actuar. Primero una teta, la izquierda con su mano derecha; luego pasó su mano izquierda y se prendió con ella a la otra teta, para iniciar un intenso magreo mientras su lengua se deslizaba por mis labios demostrando su estado de excitación. Yo miraba atenta con mi mano apretando su polla que por supuesto estaba tiesa y expectante. Realmente era un espectáculo verla así, la lujuria y la pasión que ponía en la tarea ,yo notaba una vena gorda en medio de su polla ,donde tenía que salir leche como una manguera

En un momento levantó sus ojos y con ellos me ordenó que me diera la vuelta lo hice de inmediato sin dejar de mirarlo. Ahora él deslizaba sus manos hacia mi coño. Muy suavemente acarició mis pelos haciendo un movimiento envolvente. Preparaba el ataque a mi coño que ya se veía húmeda de mis flujos, diciendo Sra. Carmen con la pollas que se habrá metido ya con lo puta que se ve, y habiendo parido como tiene en coño tan estrecho. Primero con un dedo fue acariciando mis labios externos, para ir sumando los otros a medida que iba llenando su cuota de erotismo. Finalmente la mano que pasó varias veces por toda mi raja de arriba hacia abajo. El acto siguió en aumento de erotismo cuando deslizó primero un dedo y luego otro en mi coño, para finalmente atacar mi clítoris, al cual lo liberó de su piel protectora y lo sometió a masajes intensos que me acercaron a un orgasmo. El espectáculo de esa imponente macho pajeándome era brutal y te llevaba la libido a niveles insospechados. Con el resto de conciencia que le quedaba me ordenó

Sabe señora, su coño es mi delirio y realmente me gusta mucho y gozo tanto cuando puedo fallármelo. Créalo Doña Carmen, tiene usted un coño hermoso.-

Estuvo unos minutos dando esos masajes, hasta que recibí la orden de atacar la retaguardia, me la quería meter por el culo pero le pedí que lo hiciera por el coño muy lentamente hasta que mi canal se acostumbrara al diámetro de su polla, además es lo que yo quería, no sé si me cogería en el coño, pues era de locura el pedazo de pollón del chatarrero.

Dejó mis tetas y me tomó de mi cadera con ambas manos para empujar mejor. Puso la cabeza de su polla entre los labios de mi coño y pujó suavemente se veía un tío rudo pero sabía cómo follar a una mujer me había equivocado. Al principio hubo un poco de resistencia pero de a poco mi coño se acopló a la polla. Era una sensación placentera porque sentía que mi coño era presionado por sus músculos, y esa polla gordísima y grande dándome el mayor placer que había sentido hasta ahora. Yo solo daba suspiros profundos sin ninguna queja. Pese a ello me preguntó.

Está todo bien Doña Carmen? Siente algún dolor o incomodidad?, se que no ha tenido una polla tan grande dentro, por cómo se pega las paredes de su coño a mi polla.

Para nada macho, esto va de maravilla. Siento tu pedazo de pollón y lo quiero adentro. Hazlo, pero despacio, por favor.-

Empujó y empujó despacio hasta que sentí que ya no le quedaba más por meter. Como no había más reclamos que unos gemidos que me parecían más de placer que de dolor, empecé con el vaivén. Acompasadamente lento al principio, para ir tomando un ritmo más acelerado después. Él retardaba su corrida, así que estuvo dando y dando como varios minutos mientras yo agonizaba de placer y me pedía más y más.

Me estás destrozando pero estoy gozando como una perra. Sigue y no pares que me quiero derramar sintiendo ese pedazo de polla en mi coño. Esto sabe a cielo. Dame más y no pares.-

Señora me parece que estoy cerca de correrme, la saco? No te preocupes no me puedes preñar, quiero sentir los cañonazos de esa leche en lo más profundo Sigue un poco más y espérame que yo también estoy corriéndome., pero todavía no pero fueron segundos nomás y no aguanto más y me empezó a soltar leche, madre mía eso era un toro cuanta leche salía de ese pollón parecía que me estaba meando llenó el coño de su leche, muy espesa. Yo duré unos segundos más y también solté una corrida. Se dejó caer en sui cuerpo encima mía y su polla dentro de mi coño. Cuando la saco empezó a salir su leche de mi coño que cogió con su mano y me la llevó a la boca.

Estábamos extenuados, y sonó el teléfono era mi cuñado diciéndome que llegaría en el tren a las 10 de la noche, me noto muy alterada y me pregunto,¿ que está ahí Joaquín ,follandome mientras que yo falto?

Le dije no es Joaquín es el chatarrero que ha venido a retirar unos muebles y si supieras el pedazo de polla que tiene, es más grande que las vuestras, pero no te pongas celoso hombre, que tú eres mi macho, la culpa la tienes tú yo era una ama de casa mal follada pero fiel a mi marido hasta que llegaste tú y me has convertido en una folladora nata, jaja.

Él chatarrero que estuvo oyendo la conversación ,me pregunto quien es el cabrón de tu marido, y le conteste eso a usted no le importa,llevese los muebles y estamos en paz no, y me dijo si, y cuando quiera otra recogida se la haré con mucho gusto Chao.

Me bañé y cambié de ropa, también limpié un poco la sala pues la corrida del chatarreo había sido extremadamente abundante, estaba todo el suelo que parecía un charco de la que le salió a él y a mí del coño mientras estuve hablando con mi cuñado…






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