La ventana indiscreta


La ventana indiscreta


Tengo un vecino, más bien jovencito, que me mira.

La ventana del baño va a parar a un patio interior, y desde el piso de arriba del bloque opuesto, me ve siempre que entro.

Hoy he ido después de comer, y él me observaba…

Me he recogido la blusa para poder bajar la cremallera de la falda y dejar caer mis braguitas al suelo.

He desabrochado los botones de la parte de arriba, y la he tirado al cesto, piernas sobre el borde de la bañera, ahora una, ahora la otra, he retirado las medias negras que me oculta a los ojos del mundo.

Cara en el espejo, con unas braguitas pequeñas que me aprieta el culo, y la vulva, he desabrochado el sujetador, retirandolo, y he hecho un gesto de liberación, tocándome los pechos para acomodarlos a su estado original.

Y, entonces, después de humedecer mis cabellos, he cogido el cepillo para peinarlos, y deshacerse los nudos.

A trompicones. Dejando que el impulso hiciera tambalear mis pechos, y sus pezones ligeramente erectos.

Él, creyendo pasar desapercibido, me observa. Me gusta


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