Mis aventuras con Pablo * Relato dominación


Hoy hace 30 años que me separé, he comprado cava y me he metido toda la botella. Además acabo de llegar a mi piso nuevo.

Un bonito pueblo cerca del mar. Mucho sol, aire fresco y mucho tiempo. Me he retirado de los negocios. Por fin.

día….

Se acabó el verano. Por fin un poco de paz. Sin turistas, los niños en el colegio. Mucho mejor. Tomo el sol a diario en mi terraza. Es amplia y tengo espacio de sobra. Es un primer piso, pero el sol da toda la tarde y yo a aprovecho cada minuto.

Pero parece que no soy la única.

día…

Desde hace días alguien me observa casi toda la tarde. Es cierto. Tomo el sol desnuda. Por completo. Pero ya tengo 66 años. No soy muy atractiva. Bajita. Un poco de barriga. Bueno, bastante. Pechos demasiado grandes para mi altura. En un tiempo todos me miraban las tetas, claro. Pero nada mas.

día…

No puedo distinguirlo muy bien, pero esta ahí. Veo su silueta. No se asoma a la ventana para que no lo distinga, pero veo su silueta.

He tomado medidas, claro. Me he puesto unas gafas de sol para poder observarlo sin que lo note. Y dejó mis piernas muy abiertas para que no pierda interés. Después de tantos años me gusta que me miren.

día…

Algo me ha llamado la atención. Cada hora desaparece unos diez minutos y luego vuelve. No puede ser lo que estoy pensando. Ningún hombre puede hacerse 4 pajas en tan poco tiempo. Será otra cosa.

día…

Es un niño!!! Y lo conozco. Vive en el quinto piso con sus padres. Es un chaval muy tímido y un poco gordito. Si hasta se como se llama. Creo que tiene unos 12 años. Estoy un poco desilusionada y sorprendida. Vale, esta en la edad, pero de mirar a las chicas de su edad, no a mi.

Mi cabeza empieza a tener ideas. Tengo un plan. Si, y creo que va a funcionar. Pero primero tengo que saber mas cosas.

día…

Ayer me lo encontré en el ascensor. Se llama Pablo y tiene 12 años. Pero es muy tímido. No se si esto va a funcionar. He hablado con el.

– hola Pablo, como va todo?

– Hola. Bien, bien.

– Hay algo de lo que tenemos que hablar.

– Ah si?

– Si. Ya se que me miras todas las tardes cuando tomo el sol desnuda en la terraza.

– No, yo no. Será otro vecino.

– Se que eres tu. Y no estoy enfadada. Te lo digo en serio. Se que eres tu porque te he visto el otro día cuando te asomaste a la ventana.

– Pero yo no…

– Escucha y no te pongas nervioso. Te gustan mis tetas?

– Bueno, yo…

– Te gustan o no?

– Si, pero yo…

– Bueno. Te gustan. Y a mi me gusta que me mires. Y me gusta que te gusten.

– Vale….

– Vamos a hacer una cosa. Yo voy a seguir tomando el sol desnuda para que me mires las tetas. Y lo demás claro. Y tu vienes a verme mañana por la tarde para que hablemos con calma y sin que nadie nos moleste.

– Bueno, vale….

Pero que tímido es. No se si vendrá o no. Tengo que esperar.

día…

Pablo no vino el día que le pedí. Pero vino dos días mas tarde. Le costó decidirse. Yo ya estaba preparada. Puse dos sillas de respaldo alto una enfrente de la otra y con los bordes pegados. Dos personas sentadas en las sillas estarían muy cerca una de la otra. Y sólo se podrían sentar con las piernas abiertas. Solo faltaba convencerlo. Lo lleve al sofá para que estuviera cómodo y me senté muy cerca de el.

– Te ha costado venir.

– Es que tenía que hacer cosas.

– Bueno, pero ya estas aquí.

– Si

– Te gustaría verme las tetas mas de cerca? Ahora?

– Si, yo, claro.

– Claro que si. Y eso me gusta. Pero a mi también me gustaría verte. Es lo justo.

– No, yo no quiero así…

Le cogí de la mano y le lleve cerca de las sillas. Muy despacio le fui quitando la ropa. No puso casi resistencia. Tiene una polla bonita. Un poco gorda, pero muy linda. Creo que me gustara. Le hago sentarse en la silla.

Me desnudo despacio para que me mire bien y cuando acabo le miro a la cara. Esta como hipnotizado. No dice nada. No parpadea. Bajo la vista y me quedo sin aliento. Tiene una erección impresionante. No es muy larga pero es tan gorda como su brazo. Mierda. Y que hago yo con eso?

Me siento en la silla enfrente de el con mis piernas encima de las suyas. Así me puede ver todo.

– así mejor? Te gusta verme así, de cerca?

– Si, mucho.

– Ya se que si. Se te ha puesto la polla bien dura.

– Yo, lo siento. No he podido…

– Tranquilo. No te preocupes. Si es lo que yo quería ver. La tienes muy linda y me gusta mirarla. Si quieres también te puedes tocar. Me gustaría verlo. Si lo haces delante de mi te prometo un premio. Puedes cerrar los ojos si te sientes mas cómodo.

Tiene tantas ganas que ni me pregunta por el premio. Se coge la polla con las dos manos. Con una sola no puede cogerla toda y empieza a masturbarse. Lo hace sin delicadeza. Arriba y abajo con fuerza como si tuviera prisa. No dura ni un minuto. Suelta una lechada espectacular. Y con fuerza. Necesita cuatro o cinco chorros para soltarla toda. Y me la echa toda encima. Estoy a casi un metro de el y noto sus impactos en la cara y en las tetas. Tengo la cara y las tetas cubiertas de su leche aun caliente. Estoy tan sorprendida que no se que decir. Pablo abre los ojos y se asusta. Intenta levantarse.

– Lo siento mucho. Ahora voy a limpiarla.

– No te muevas de donde estas. No quiero que limpies nada. Estoy muy a gusto así. Creo que no me voy a quitar esto en todo el día. Me gusta sentir tu leche en mi cuerpo. Además no hemos acabado. Falta tu premio. Esta vez si quieres puedes tocarme las tetas.

No lo piensa ni un segundo. Me agarra las tetas con las dos manos como si fuera a ordeñarme. Aprieta tan fuerte que me hace daño. Pero no digo nada. Tengo otros problemas. Su erección no ha bajado nada. Esta igual que al principio. Puedo cogerla con una mano, pero uso las dos.

Y así estamos con las manos ocupadas. Yo haciéndole una paja lenta y delicada y el apretándome las tetas como si quisiera sacar algo de ellas. Me duele. Y mucho. Pero no digo nada. En sólo dos minutos esta listo de nuevo. Pero esta vez no dudo. Apunto su polla a mi cara y me baña entera de nuevo. Con mucho cuidado quito un poco de su leche de mis ojos para poder verlo. Esta relajado y con una sonrisa en la cara. Los ojos cerrados y su polla, aun dura como una piedra, en mis manos.

Le ayudo a vestirse. Sin decir nada le acompaño a la puerta. Intenta darme un beso pero no se atreve. Tengo la cara cubierta con su corrida. Le pido que vuelva cada día si quiere. Sé que quiere. Sé que volverá. Solo ha estado 15 minutos en mi casa. Se ha corrido dos veces, me ha bañado entera de leche y se ha ido con una erección terrible.

día…

Así pasamos los días. Viene. Se masturba para mí y después lo hago yo con el. Me baña en su leche y no me limpio hasta el día siguiente. Necesito sentir su olor. Su presencia. Deseo que algo despierte en mi. Pero no funciona. Nada me excita. Solo cuando me aprieta las tetas hasta hacerme daño….Pero solo a veces.

día…

Ayer pasó algo que aún no me explico. Intenté algo distinto. Esperando prender en mi ese deseo. Le bese. O lo intente. Fue solo acercar mis labios a los suyos. Un simple roce. Pero la reacción fue explosiva. Se apartó de inmediato y soltó la mano. Con toda su fuerza. Me dio en la cara, justo debajo del ojo. Caí como un muñeco y salió corriendo y llorando. Yo me quede en el suelo dolorida y mojada por dentro. Tanto que aún no me lo explico. Aún siento la humedad correr por mis piernas. He tenido un orgasmo. Fugaz, violento, y fue cuando el….

día…

Hace una semana que no sé nada de Pablo. Salgo todas las tardes a tomar el sol. Igual que antes. Desnuda. Todas las tardes sale a mirarme. Pero no viene.

día…

Ayer por fin lo encontré en el ascensor. Estábamos solos, pero no quiso hablarme. Bajo la vista y no dijo nada. Así que fui yo la que se decidió. Baje la mano y le cogí la polla por encima de los pantalones. La tenía dura como una piedra. Se la acaricie despacio sin decir nada. Cualquiera podría vernos. Una mujer mayor tocando la polla a un niño. Me acerqué a su oído y le dije.

– Quiero que vuelvas cabrón Echo de menos tu polla en mi mano. Y tú leche por mi cuerpo.

Diez minutos más tarde estaba en la puerta de casa. Esperando, con la mirada en el suelo. Ya no me importaba nada. Le cogí de la polla y de la camisa y lo metí en casa. Nos abrazamos como enamorados. Su cabeza entre mis tetas. Sus manos en mi enorme culo y yo lo apretaba contra mi tan fuerte como podía para sentir su polla contra mi cuerpo. Tenia todos los pantalones mojados. Parecía que se había meado entero, pero no se había meado.

– Lo siento, no he podido evitarlo. No me ha dado tiempo a….

– Cállate, no importa.

– Mis padres no estarán en toda la tarde.

– Tenemos tiempo, todo el tiempo.

Le quite los pantalones y los puse a lavar. Lo lleve a sofá. Por dios, este chico siempre la tiene dura. Era increíble. Acaba de correrse y no aflojaba nada. Me puse de rodillas dispuesta a todo.

– No. Así no. Como antes- me dijo.

– Ya nada es como antes mi amor. No sé qué pasó el otro día ni porque pero todo ha cambiado. No voy a permitir que te vayas. Haré lo que sea.

– Es que yo….

– Dime. Que paso. Te escucho.

– Mi madre…Ella lo hace así.

– Te besa en la boca?

– Si

– Y folla contigo?

– No. Yo no quiero, pero ella si.

– Bien. Prometo no besarte en la boca. Pero el resto de tu cuerpo es mío.

Me armé de valor. Me metí su polla en la boca y empecé a hacer la mejor mamada de mi vida. Aún tengo la boca dolorida. No sabía que podía abrirla tanto. Hasta la garganta me duele. No me dio tiempo a empezar. Se corrió en cuanto la sintió dentro de mi boca. Me llenó la boca de leche. Me trague lo que pude. El resto, casi todo, se derramó por mi cara hasta mis pechos. Y más hasta el suelo.

Ya tengo mi arma para cumplir mi plan.

día…

Hace dos días vino. Me esperaba esta visita. Y me extrañaba que no viniera. La madre de Pablo. Una mujer espectacular. Joven, buen pecho y un culo firme y redondo. Bien maquillada y arreglada. Pero Pablo me prefiere a mi. La invite a pasar.

– Soy Clara. Soy la madre de Pablo.

– Si. Creo que sé quién es. Lo veo a veces en el ascensor. Y por la calle algún día.

– Más que eso. Sé que viene a verte casi a diario. Y quiero saber porque. Y que no le veas más.

Directa. Y clara. Cogí el toro por los cuernos y tome mi decisión.

– Verás Clara. Hace meses que Pablo y yo follamos juntos. Y me ha dicho que lo has intentado con el y no le gustas. Si intentas una denuncia o algo parecido, será un escándalo y tú saldrás perdiendo. Te diré lo que vamos a hacer. Tu convencerás a tu marido para renunciar a la Patria Potestad de Pablo en mi favor. A cambio no te denunciara por intentar seducirlo.

Se quedó en silencio. La furia se podía cortar.

– Ademas te daré otra cosa.

– Que cosa?

– A Pablo. Una sola vez. Podrás follarte a tu hijo. En mi casa claro. Y cuando yo crea que está preparado. No antes.

Cambio de golpe la cara. Ya no me odiaba. Vi la lujuria en sus ojos y eso la convenció. Se fue decidida a cumplir su parte del trato.

día…

Han tardado tres meses. Pero ya tengo la sentencia. Pablo es hijo mío legalmente. Hace tres días que esta viviendo conmigo. Esta loco de contento. Se pasa cada minuto del día detrás mío con la polla como una piedra. No puedo dejar que me folle aun. No me siento excitada, y si me folla así me va a matar. Tengo que hablar con el.

– Pablo, tienes ganas de follarme?

– Si, claro que si, pero no se como.

– No te preocupes por eso. Yo si se como. Pero las mujeres de mi edad es mas difícil excitarnos. Y tengo que pedirte que hagas algo por mi.

– Dime que tengo que hacer- estaba tan nervioso y excitado que no podía estarse quieto.

– Quiero que me pegues. Como el día que intente besarte.

– Pero….

– Tu hazlo.

Me pegó. Pero despacio, con miedo de hacerme daño, claro.

– No, así no. Pegarme fuerte. Como aquel día.

– No puedo. Yo… No quiero hacerte daño.

– Haz lo que te diga yo. Cierra los ojos. Relájate, piensa en tu madre y pegame. Fuerte!!!!

Fue automático. No me dio tiempo ni a pensar. Me soltó un bofetón en toda la cara. Justo debajo del ojo derecho. Estaba sentada en el sofá, pero me caí al suelo como un saco. Como la otra vez sentí la impaciente humedad entre mis piernas. Los pezones me dolían de tan duros que estaban.

Pablo se asustó y se acercó a ayudarme. Fue buena idea que estuviéramos desnudos. Le cogí de la polla con fuerza.

– pegame otra vez, cabrón!!! – le grité.

Esta vez me dio en el ojo izquierdo. Le cogí con la otra mano del brazo y le tumbe a mi lado. Me senté encima de su polla y me la metí hasta el fondo. Sin piedad, sin miedo. Le monte con todo mi peso. El terrible dolor de mi cara y mi coño no me detuvo. Al contrario, cuanto mas me dolía, con mas fuerza le follaba.

Creo que se corrió dos o tres veces antes de que yo acabara. Estaba tan llena de su leche que sentía la presión dentro de mi. Cuando le desmonte, lo derrame todo encima de el. Me tumbe a su lado y le hice una estupenda mamada. Esta vez aguanto un par de minutos. Y esta vez lo trague casi todo. Estaba casi inconsciente y me tumbe a su lado. No podía hablar y el tampoco.

día…

Hoy me he levantado tarde. Casi no puedo caminar. No siento nada debajo de la cintura. Me he mirado en el espejo. Tengo un corte y un morado en el lado derecho de la cara. No veo por el ojo izquierdo. Lo tengo tan hinchado que no lo puedo abrir. Soy mas feliz que nunca en mi vida. Jamás permitiré que me abandone. Nunca lo dejaré.

día…

Ha dos días vino Clara a casa. Supongo que a recibir su parte del trato. Y venía preparada. Muy bien maquillada y arreglada. Una minifalda transparente que apenas le ocultaba el culo y permitía saber que no llevaba bragas. Y una blusa tan ajustada que se notaban sus duros pezones desde lejos.

– Hola, que tal?

– Bien. Has venido a por lo tuyo?

– Claro, me lo prometiste.

– Cierto. Tu hijo está saliendo de la ducha. El ya lo sabe, pero no esperábamos que vendrías hoy.

– Mejor ahora que después. Y mi marido estará tres días de viaje.

– Bueno, no sabes dónde te metes, pero no es asunto mío.

– No entiendo……

Claro que no entendía. Pero en 5 minutos iba a entender mas de lo que esperaba.

Pablo salía de la ducha solo con la toalla. Se sorprendió de ver a su madre en casa pero ya conocía su parte del trato. Ella se lanzó sobre su hijo como una perra en celo. Antes de llegar a el no tenía nada de ropa puesta.

Le acariciaba todo el cuerpo con ansiedad, se lo estaba comiendo a besos, pero Pablo no reaccionaba. Su magnífico rabo no se levantaba. Ella me miró como preguntándome qué hacer.

Con una sonrisa de orgullo me acerque a los dos y le dije a Clara.

– Tu haz todo lo que yo te diga y tendrás lo que quieres.

– Vale, de acuerdo. Que tengo que hacer?

– Ponte de rodillas delante de tu hijo.

Así lo hizo. Yo solo tuve que acercarme a Pablo y besarle suavemente la oreja. En un segundo la polla se le puso tan dura como el acero. Le dio un golpe con ella en la cara a su madre que se tambaleo. Pero su cara dejo de sentir deseo para ser miedo. Esa polla no le cabía en ninguna parte. Si se la follaba la iba a partir en dos. No se atrevía a echarse atrás.

– Ahora metete el rabo de tu hijo en la boca.

– No puedo…..

– Eso me da igual. Tu abre la boca.

Veía como abría la boca más allá de lo imaginable. Sus labios dilatados al máximo. Solo le cabía la punta del capullo. Mi mano la estaba cogiendo por detrás de la cabeza y empujaba con todas mis fuerzas. Por su parte Pablo empujaba contra la boca de su madre. Suavemente, pero sin detenerse. Por fin entro toda. Sus lágrimas corrían por su cara y sus pechos por el dolor. Tenía los ojos desorbitados. La punta del capullo de su hijo le hinchaba la garganta.

Y Pablo empezó a empujar. Con fuerza. Como vengándose del acoso y los malos tratos de su madre. Fueron solo dos minutos, pero Clara jamás los olvidaría. Le soltó una corrida espectacular, como nunca había hecho. Le llenó la boca, se trago lo que pudo, pero cuando acabó, derramó tanta leche que le cubrió toda la cara y los pechos. Desde los pezones le caían gotas hasta el suelo y sus piernas.

Cayo casi inconsciente al suelo. Quedo tendida de espaldas. Con una mirada a Pablo el supo lo que tenia que hacer. Se puso de rodillas detrás de ella entre sus piernas. La puso a cuatro patas y sin miramientos ni juegos previos, le metió su enorme polla a su madre por el coño. Fue tan fuerte que Clara tuvo una convulsión que hizo que la ensartara mas fuerte. Tal y como hizo antes Pablo empujaba sin miramientos, no le importaba su madre, solo quería follar como le gustaba, de forma salvaje y pensando solo en si mismo. Un minuto antes había tenido un orgasmo como no recuerdo y ya la tenia lista para otro asalto. Este chico es maravilloso. Pero esta vez iba a durar, y la siguiente también, Yo lo sabia bien. Estuvo 15 minutos bombeando dentro de su madre. Ella gritaba, lloraba, le pedía por favor que parase. Solo al final, Pablo se detuvo, y como siempre solto un chorro de leche enorme.

Después de sacarrsela, lenguas de lechada salían del coño de su madre, corrían por sus piernas hasta el suelo. Estaba desmayada tumbada en un gran charco de esperma de su propio hijo. Le puse una manta encima y nos fuimos a comer fuera. Mientras se cambiaba de ropa aun tenia una erección de demonio. Así que me senté a su lado y le hice una paja, como a el le gustaba, despacio, suave y no me detuve hasta que me lleno la cara y las tetas de su precioso liquido. Naturalmente no me limpie para salir a comer.

Cuando volvimos Clara aún estaba en el suelo, cubierta con la manta. No sé si dormida o inconsciente. Me apetecía ver cómo Pablo se follaba otra vez a su madre. Fue demasiado fácil. Me acerqué a el y le puse la mano en el culo. Dios!, es una delicia. Tan pequeño que lo puedo coger todo con una mano. Ya la tenía dura cuando le pase un dedo por la raja del culo. Le baje los pantalones y le acaricie el agujero del culo con un dedo. Solo por fuera. Con cada caricia su polla subía y bajaba sola.

– Esta desmayada – me dijo.

– A mí no me importa. Y a ti?

– Quieres que me la folle?

– Quieres follártela?

– Si.

– Pues deja de hablar y mirarme. Como ella no se puede mover yo te ayudare.

Me senté a horcajadas sobre ella. La puse de lado y con una mano le levante una pierna para dejarla bien expuesta. Pablo estaba de pie delante de mi, así que le cogí la polla con la boca para lubricarla bien.

Se arrodilló sobre la pierna de su madre que estaba estirada en el suelo y le metió su gordísima polla de un solo empujón. Clara dio un respingo al notarlo, pero no se despertó. Aquello fue lo mas brutal que he visto en mi vida. Pablo no dejaba de empujar, entraba y salía de su madre una y otra vez sin detenerse ni un momento. La follaba con autentica furia. En menos de cinco minutos se corrió y la lleno entera. Cuando acabo no se salió de ella, pero por los bordes de su coño veía como se derramaba su leche. Si sacársela descanso otros cinco minutos y volvió a follarla, igual que antes, con esa furia y bestialidad casi animal. Esta vez se salió después de acabar. Me puso el suelo perdido. Parecía que su madre se esta meando sin parar, pero no era pis.

Un rato después dejamos entre los dos a su madre casi inconsciente en su piso. Se quedo tumbada y toda rebozada en el sofa.

día…

Las semanas pasan y Pablo y yo somos muy felices. De puertas para fuera parecemos madre e hijo, bueno, abuela y nieto, no nos vamos a engañar. Solo que demasiado cariñosos para algunos. Por la calle me coge de la cintura y a veces se le escapa la mano al culo o a una teta con disimulo, y eso nos hace disfrutar a los dos. Pero dentro de casa es una furia, con la edad que tiene se pasa cada minuto libre que tiene follandome. No puede parar y siempre la tiene dura. A veces jugamos al juego de hacerle una paja en la silla, como al principio. Y siempre se corre en mi cara o en mis tetas. Le gusta verme bañada en su leche.

Estoy pensando en pedirle que me folle el culo. No me preocupa el dolor, porque me gusta y llevo todos los días la cara marcada por sus golpes, y a veces las tetas también. Además mi culo siempre fue virgen, así que tengo muchas dudas.

día…

Ayer por fin me decidí. Era sábado y teníamos tiempo de sobra. Como cada día le despierto con una mamada, así que decidí esperar a media mañana.

• Pablo, te gustaría follarme el culo?

• No sé, nunca lo he hecho.

• Ya lo sé. Y yo tampoco. Pero te gustaría intentarlo?

• Si, claro. Quieres que te pegue, como las otras veces?

• No, esta vez no. Creo que ya tendré bastante cuando me la metas.

• Te dolerá ?

• Seguramente mucho.

• Pero te gusta, no?

• Si, claro que si, ya lo sabes.

Fuimos al salón y cuando acabe que quitarle la ropa, ya estaba preparado y firme. No quise poner lubricante ni nada. Quería que esta vez fuera a lo vivo.

Me puse en el suelo a cuatro patas y baje la cabeza y los hombros hasta el suelo para facilitarle la tarea.

• Es muy estrecho- dijo.

• No te preocupes, seguro que entrara bien. Y no te pares aunque me oigas quejarme. Follame como a tu mad….

No me dio tiempo a decir nada mas. De un solo golpe me metió toda la polla en el culo. No es muy larga, gracias a dios, pero es gorda como mi brazo. Se me saltaron las lágrimas al mismo tiempo que se me lubricaba el coño. No me excitaba que me follara. Es el dolor lo que me provoca los mejores orgasmos. Y me estaba corriendo mientras lloraba y gritaba como una poseída.

No se cuantas veces me corrí, Pablo creo que dos. Pero cuando acabo se quedó un rato dentro. Yo pensé que para disfrutar del momento. Pero sentí dentro de mi como si se estuviera corriendo, pero no era eso.

• has acabado mi amor? – dije entre lágrimas.

• No, espera un poco solo.

Cuando acabo, se salió con un plop sonoro debido a la presión y sentí que se me salía de mi culo aun abierto todo lo que me había dejado dentro.

• Pablo, que has hecho?

• Nada, lo que tu me has pedido.

• De eso nada. Soy ya muy vieja, has hecho algo mas que correrte.

• No….

• Hijo, te has meado dentro de mi. No lo niegues.

• Yo…

• Contesta hombre, que no te voy a comer..

• Bueno, si. Tenía ganas de hacerlo, y no me pude contener. Lo siento.

• Te ha gustado?

• Si, mucho. Mira como la tengo de dura otra vez.

• No pasa nada, ahora te hago una paja bien lenta como te gusta. Pero si quieres volver mearte dentro de mi no me importa. Puedes hacerlo.

• Seguro?

• Si, seguro.

Le senté en la silla y le hice la paja mas lenta del mundo. Le tuve mas de una hora pajeandole y parando. Como premio me ofreció la mayor corrida que he visto en mi vida.

Me soltó cinco o seis chorros de leche en la cara que no me dejaban ni ver ni respirar. Me tumbe de lado para descansar y me limpie los ojos y la nariz para poder respirar.

El resto lo deje varios días. Me encanta su olor y sentirlo en la piel.

Hace ya veinte años que empezó mi aventura con Pablo. Y aun vivimos juntos. Nunca ha buscado otra mujer a pesar de que se lo he pedido muchas veces. Me folla y me pega todos los días. Así disfrutamos los dos. Desde la primera vez no ha ido a mear al baño ni una sola vez. Para eso me usa a mi. Y no sólo en el culo. Lo hace también en mi coño y en mi boca. He aprendido a no derramarlo y después voy al baño y lo dejo salir despacio sobre mi mano para repartirlo por todo el cuerpo. Me sigue encantando el olor de mi hombre sobre mi piel.


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