Mis inicios como puta * Relato Transexual


Tengo 29 años, desde los 25 tomo hormonas y disfruto mis senos y cadera de niña, mido 1.60, soy bonita y lampiña.

Vivo con mi marido desde hace 2 años y esta cuestión parte de un problema, cuando tenemos sexo no me gusta venirme porque ya deslechado me siento hombre.

Me gusta quedarme con la deliciosa sensación del semen de mi marido en mi colita, se siente aceitoso y caliente.

El problema es que si no me vengo quiero más y más verga, quedo muy caliente, pero él es normal, me lo hace cada tercer día.

El asunto es que siempre que estoy en casa visto de mujer, y la sensación de las prendas me calienta todo el día. Pero cuando llega mi marido a veces no quiere y me quedo con las ganas.

Al platicarlo con él, me propuso que me fuera de puta, al principio me pareció absurdo, pero le fui encontrando la lógica… y la excitación. Pensamos que todos ganaríamos y así fue.

Ya tenía la ropa, salía a la calle y parezco mujer, todo listo. Pregunté a mis ahora colegas cómo se trabaja en la zona de tolerancia, es a partir de las 9 pm y se paga una cuota diaria de 20 dólares, trabajes o no.

La primera noche estaba muy nerviosa desde que me vestía. Mi marido me llevó al sitio, cuando me bajé del auto estaba muy nerviosa y muy caliente. Se siente muy raro estar parada en la calle de noche.

Antes de 10 minutos me levanto el primer cliente, un señor gordo y calvo. Descubrí que eso no me interesó, yo seguía muy caliente.

Al llegar al hotel me pidió hacerlo sin condón, cuestión que me calentó mucho más, me hice la difícil, le dije que le cobraría el doble y aceptó.

Se acostó, le abrí el cierre y empecé a chupársela, la tenía muy chiquita y no se le paraba bien. Me acostó boca abajo y quiso metérmela pero no podía porque la tenía medio flácida.

Siguió intentando pero no, hasta me puse en 4 y ni así, siguió moviéndose por fuera de mí y se vino, no tardo ni 2 minutos.

Quedé caliente y con las nalgas mojadas, me quedé con las ganas de sentir su leche entrándome, es la sensación más deliciosa que he experimentado en el sexo.

Fue mi primera experiencia, esa noche tuve como 8 clientes más. Hay de todo, buenos, regulares y malos.

Pero me encanta ser putísima, recibir y recibir verga; y a mi marido le gusta que yo sea puta, tanto que cuando llego de madrugada, me coge y me pregunta cómo me lo hicieron, me la mete y me lo hace de la misma forma que el que más me gustó.

Ahora me va muy bien, nos va muy bien. Trabajo casi a diario en mi esquina y disfruto enormemente que me cojan, es decir, cuando es con condón me gusta; pero sin condón es lo máximo!!! Y cobró el doble.

Esa es mi vida, soy puta y soy la puta de mi marido, me encanta ser mujer y la mejor forma de serlo es recibir varias vergas al día


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