Sexo en el despacho


Un día quise perder algunos kilitos de mas, me propuse controlar mi alimentación y hacer ejercicio, pero ¿como empezar?.Me acorde de mi querida amiga Lety, que debido a su trabajo podía ayudarme con ello, la llamé, se alegró mucho de mi llamada, hablamos un rato y recordamos buenos momentos y buenos polvos junto. Quedé al día siguiente en su despacho.

Una vez pasados los tramites del acceso y seguidas las indicaciones de los vigilantes llegué a la puerta, golpeé tres veces con los nudillos y una voz dulce contesto al otro lado . Abrí,  allí estaba ella, levantándose con una gran sonrisa para darme la bien venida. Me propinó dos sonoros besos el las mejillas.

  • que tal estas, cuanto tiempo, me alegro mucho de verte.
  • Y a mi

Dije sin poder apartar la mirada de ella. Lucia un ajustado vestido azul de falda corta, que dejaba ver en toda su plenitud aquellos esculturales y prietos muslos, sus piernas perfectamente dibujadas por el mejor de los artistas de la creación estaban bien adornadas con unos bonitos zapatos de tacón negros que hacían que su precioso y duro culo adaptatara la forma perfecta.

El vestido se ajustaba como un guante a ella y marcaba a la perfección las suaves curvas de sus caderas y de sus senos. El maquillaje sutil estilizaba sus rasgos faciales haciéndola aun mas bella y una larga y ondulada melena morena caía sobre sus hombros desnudos que aguantaban los tirantes de ese excitante vestido.

  • Pero pasa, siéntate, ¿que te trae por aquí?.

Le expliqué a lo que venia y entablamos una conversación sobre el tema. Yo no podía dejar de mirar sus carnosos labios los cuales había decorado con un radiante y excitante rojo carmín.

Ella empezó a darse cuenta, de que sus palabras se perdían en la inmensidad de la nada y que yo no estaba pensando en ese tipo de ejercicio ni en ese tipo de comida.

-Me escuchas.

-Ah, perdona, estaba pensando.

-¿En que pensabas?

-La verdad, en lo bien que nos lo hemos pasado y lo guapa que estas.

Lety sonrió y se recostó en la silla. Introdujo el bolígrafo en su boca y comenzó a mordisquearlo con una sonrisa picara.

  • Si yo también me acuerdo…

Comenzamos a recordar viejos tiempos y viejos recuerdos y el ambiente comenzó a caldearse.

Ella me miraba con mirada lasciva y yo correspondía, recorriendo cada centimetro de ella con mi mirada ardiente de deseo.

-Lastima que ya no estés libre – le dije.

  • A mi marido le gusta que este con otros hombres- me dijo , lanzándome una mirada de las que derriten el mas frio hielo.

No pude ya contener mi excitación, me levante y me acerque  sentadome sobre la mesa muy cerca de ella. Comencé a acariciarle la rodilla que sobresalía sobre sus piernas  cruzadas y ella tumbada sobre el sillón corespondia agasajandome con una hermosa sonrisa.

-Entonces que podíamos hacer…..

Se levanto y se pego a mi, sus senos quedaron a la altura de mi vista y ella se encargo de que los sintiera bien sobre mi cara. Su perfume me embriagaba.

  • Si quieres le llamo y le pido permiso.

No pude mas. Me levante y coloqué una mano en sus caderas mientras con la otro retiraba su melena de la cara y la deslizaba hasta su nuca, arrastre su cabeza hacia mi y uní mis labios a los suyos fundiéndonos en un tórrido beso. Comenzó a pedir paso en mi boca con su tierna y húmeda lengua, a la cual recibí como el niño al que han dado los regalos de reyes. Y jugamos…..

levanté su minúscula faldita hasta la cintura y deje al desnudo esos maravillosos glúteos que me pedían a gritos que los acariciara, que los mimara y no pude resistirme a ello.

De repente llamaron a la puerta, nos sobresaltamos. Mientras se colocaba la ropa y sin saber porque me dijo que me metiera bajo la mesa. Así hice.

Se sentó cruzo las piernas ante mi y se acerco un poco hacia la mesa.

-Adelante

Entro una mujer, que por la manera de actuar y sus palabras, deduje que era su jefa.

  • te quería comentar sobre el tema….

Tomo asiento y empezaron a debatir sobre sus cosas. Yo bajo la mesa no podía mas que contemplar aquellas preciosas piernas cruzadas, que escondían tan anhelado tesoro.

Comencé a acariciarlas, recorrí con mi dedo suavemente ambas y comencé a apretar suavemente con mis manos sus muslos y pantorrillas. Descalcé uno de sus pies y comencé a besarle y mordisquear sus dulces dedos. Ella de vez en cuando hacia algún movimiento para que no lo hiciera, que me estuviera quieto, pero no podía.

Mientras ella intentaba guardar la compostura, yo comencé a destrenzar sus piernas, a lo cual se resistió ligeramente pero termino cediendo, se acomodó y separo ligeramente las piernas dejándome ver unas pequeñas y negras bragas de encaje con transparencias por las que se vislumbraba los labios de su deseado coño.

Alargué mi mano y acaricié el interior de sus muslos llegando hasta el final de su entrepierna. Separé con los dedos su tanguita y sus labios carnosos y húmedos dejando a mi merced la entrada a su preciado templo. Con movimientos circulares fuí agrandando su cálido agujero hasta que pude introducir en el ambos dedos.

Mientras tanto ella continuaba hablando aunque cada vez mas callada escuchaba a su jefa y asentía. Apretaba los muslos como si quisiera que parara pero no lo hice y ella tampoco lo pidió con demasiada contundencia… le gustaba aquella situación…. su coño chorreaba de placer  sus flujos comenzaban a empapar el negro sillón, yo lo penetraba suavemente adelante y atrás mientras con la otra mano acariciaba sus muslos.

De vez en cuando sacaba mis dedos de ella y acariciaba su clítoris erecto para dejarlo bien lubricado, ella se movía ligeramente guardando las composturas.

No se el tiempo que duro la reunión pero lety en un momento apretó los muslos y tensó sus glúteos y piernas. Bajó una mano con disimulo y sujetó la mía mientras convulsionaba levemente sus caderas, se quedo sin habla.

  • Te pasa algo- le pregunto su jefa.
  • Un pequeño mareo.
  • Uy a ver si vas a estar….
  • No,no…

Rieron las dos a carcajada limpia.

-Bueno te dejo entonces.

La jefa y lety (colocándose disimuladamente la falda), se levantaron y caminaron hacia la puerta se despidió de ella y la cerro echando la llave. Oí sus pasos apresurados, desplazaró el sillón bruscamente para poder acceder a mi. Me cogió de la pechera y me saco de debajo de la mesa con ansiedad.

-ven aquí cabrón- dijo morreándome fuertemente y lanzándome sobre el sillón.

Se arrodillo ante mi , desabrocho apresuradamente mis pantalones, los bajo junto a los calzoncillos y dejo al aire mi gordo y erecto pene deseoso de guerra.

-Que cosita mas rica- dijo mientras se lo introducía en su boca. Húmeda, cálida, juguetona, presionaba todo el falo y lo introducía en su garganta todo lo que podía. Con una mano sujetaba el miembro mientras la otra masajeaba mis testículos.

Mi cuerpo se tensaba de placer. Apoye mi mano sobre su cabeza acompañando su movimiento. No salía palabra de mi boca, solo respiraba jadeante.

Lety se paro y mirándome a los ojos me dijo.

-Voy a hacer algo que le va a gustar mucho.

Alargo la mano y cogió el teléfono, marco un numero mientras mamaba mi glande.

-Luís – pronunció sacándose mi polla de la boca.

-No se si te hablado alguna vez de mi amigo Daniel, de cuando era joven…si..te he contado alguno de nuestros polvos salvajes ¿no?….jejeje.

-Bueno solo quería que supieras que esta aquí conmigo y me lo estoy follando….

Quedé un tanto sorprendido, pero lejos de amilanarme, me encantó por completo.

Me levanté la cogí delicadamente de la cara y alzándola, la bese, le di la vuelta y la apoye sobre la mesa, subí su falda y contemplé su excitante ano y vagina húmedos y esperando ser penetrados.

Aparté el hilito del tanga y separando sus mas que deseables nalgas, introduje mi polla en su coño, ella jadeo al teléfono.

-Me la acaba de meter y esta muy durita y gorda.

Comencé a follarla con fuertes arremetidas, sus muslos golpeaban mis testículos e ingles produciendo el sonido de palmadas y su coño chapoteaba deliciosamente. Sus glúteos producían ignotizantes movimientos de hondas.

Aparté mis manos de su culo y subí aun mas su vestido hasta dejar al aire sus maravillosas tetas, las agarré con ambas manos y continué follandola con fuerza. Ella gemía y le relataba a su marido como la estaba follando y lo rico que era.

-Follarme fuerte.haz que me corra con tu gorda polla…….ummm, que rico. Me esta follando como a una perra cariño…que rico.

Aparte las cosas de la mesa y le di la vuelta, poniéndola totalmente acostada sobre la mesa con las piernas abiertas, dejando ante mi su coño abierto y su ano en toda su plenitud. Metí mi cabeza entre ellas y lamí su delicioso clítoris mientras jadeaba y narraba a su marido.

Baje mi lengua por entre sus labios húmedos y viscosos hasta llegar a su ano y comencé a chuparlo mientras introducía dos y tres dedos en su dilatado coño.

-ah, que rico, fóllalo cariño, fóllalo sin piedad.

Le agrandé el ano introduciendo uno y dos dedos mientras lo lubricaba con mi saliva. Cuando estubo preparado me levanté y agarrando una de sus piernas por el tobillo y sujetando mi pene me dispuse a penetrarlo.

La imagen de esas esculturales piernas y ese palpitante coño abiertos no hizo mas que espolear mi libido. La penetre lentamente hasta que tuve todo mi miembro dentro de ella y comencé a follarla, cada vez mas rápido ella jadeaba y gemía suavemente, conteniéndose para no ser oída. Cuando las arremetidas y el placer fueron tal que ella dejo el teléfono sobre la mesa junto a su cabeza y no pudo mas que agarrarme de las caderas y atraerme acia hacia ella.

-Mas fuerte, mas fuerte….follarme el culo ah. -No paraba de decir mientras sus tetas de bonitos pezones, se balanceaban  alocadas.

Clavada su mirada en la mía, su desencajado rostro, vislumbraba el gran placer que estaba recibiendo.

Sentí que me quedaba poco para correrme y quería hacerlo dentro de ella. Saque mi polla de su culo y la introduje en el coño. Ella ya no tenia preferencias, solo quería el ultimo empujón para correrse sobre mi.

Comenzó a jadear y mover sus caderas mas rápidamente, yo también sentí que me corría.

Nos fundimos en un increible orgasmo,yo notaba como su coño se contraía espasmódicamente, mientras ella notaba como inundaba sus entrañas mi cálido esperma.

La saque y metí durante un poco tiempo aun después de haberme corrido, mientras disfrutaba de sus precioso y rojos labios. La besé mientras me abrazaba, saque la polla de ella y contemple como chorreaba por su entrepierna el blanco elixir.

Su coño y ano estaban bañados por hilos de liquido blanquecino. Cogió el teléfono y le dijo a luis:

-¿ te a gustado?,¡ a mi me ha encantado!..te veo luego un beso.

-Bueno, a sido un placer volver a verte. No era este el ejercicio y la dieta que tenia en mente, pero lo ha superado con creces.

Sonriéndome y colocándose la ropa se incorporo.

-No me voy a limpiar porque quiero que luis vea como he disfrutado. Y en cuanto a ti, no te despidas tan pronto porque esta vez quiero tenerte cerca…..sonrió…esta noche ven a cenar y te presento a mi marido y a partir de ahora vas a tener entrenadora personal….

Nos despedimos hasta la noche y salí de su despacho con una gran sonrisa y habiendo comenzado una dieta muy particular…….y una bonita amistad.


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