Secretaria cachonda

un detective con suerte * Relato fantasías


Llegó puntual a la cita.

Tiró la colilla al suelo y la apagó con la suela del zapato. Respiró fuerte y tocó el timbre. Una criada vestida de uniforme abrió. Le dijo que fuera al salón, que la señora iría pronto.

Madre mía! El complemento ideal para tanto lujo, era una mujer tan bonita…

Llevaba una bata informal de seda rosa que permitía adivinar qué ocultaba. Se notaba que acababa de salir de la ducha. Cuando se inclinó para ponerse las zapatillas dejó ver unos pechos que parecían una maravilla del paraíso.

– Perdone, caballero, con los nervios no sabía qué vestido ponerme. Por favor, aquí a la derecha tiene el bar para tomar algo mientras me visto.

– Tranquila, Carmen, tenemos mucho tiempo. Lo he podido arreglar.

Se giró la mujer para ir a la habitación de al lado. Insinuaban unas caderas de bandera bajo su espina dorsal.

– Si le parece, podría hacerle alguna pregunta.

– Todas las que usted quiera, señor detective – dijo de una manera un tanto sensual que no le pasó desapercibida a quien llevaba en dique seco durante meses.

– ¿En qué trabaja su hombre?

– Es el ayudante del Ministro de Economía. La prensa no lo sabe por motivos de seguridad.

– Y a qué se dedica cuando tiene tiempo libre?

– Me gustaría decirle que es conmigo, pero no es así. Trabaja todo el día con empresarios, políticos, militares, eclesiásticos …

Total que no para en casa. Además, lo que hace forma parte de los Secretos Oficiales.

– Y …, perdone el atrevimiento, cumple con usted, una mujer tan hermosa.

– Mucho menos de lo que yo quisiera. Siempre llega cansado, ya veces ni llega, ya sabe … Secretos Oficiales.

Romeo pensó que el tal Borja era un estúpido. No se puede despreciar una real hembra como esta que ya le había producido una erección y unas ganas terribles de lanzarse sobre ella.

Como si fuera a solas, se quitó la bata y ofrecerse desnuda al detective, que no se lo pensó dos veces mientras cerraba la puerta y se quitaba la ropa.

Jamás tuvo una mujer como ésta, que se tiró como una loba hacia su pene y empezó a chupar hasta que estuvo a punto de eyacular.

Entonces cambiaron de postura. Se masturbó sobre su boca abierta hasta que eyaculó para llenarle la boca y los labios de un rojo intenso de semen que ella tragó pidiendo que quería más.

Mordía las tetas mientras con el pene se lo pasaba por su sexo que ya estaba húmedo.

Entonces, ella se dejó coger de las nalgas acercándose el pene a su agujero hasta que se la clavó hasta el fondo.

Los movimientospélvicos eran frenéticos, hasta que el dos tuvieron un orgasmo colosal que los dejó vencidos …


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