Viciosa al teléfono * Fantasías eróticas


Estábamos un fin de semana en casa. Mi esposo, en el computador en la sala, y yo en el cuarto acostada viendo la tele. En esas, suena el teléfono, aunque mi esposo tenía el principal en su escritorio, lo deja repicar (Él no es muy dado a hablar por teléfono), me levanto y tomo el auxiliar en el cuarto.

─¡Hola!

─¡Buenos días! ¡Le estamos llamando de la universidad «XXX»! ─ Me informa el desconocido a través de la línea, prosigue ─, ¡Somos un grupo de jóvenes que estamos elaborando una tesis sobre… (En el momento, el me explico detalladamente en qué consistía la tesis, pero les confieso que hoy día, no recuerdo mucho, sé que se trataba sobre la masturbación femenina) esta es un entrevista totalmente anónima, no preguntaremos datos personales, e incluso los números de teléfono son marcados al azar ─ Me dio otra breve explicación sobre los parámetros de las preguntas y luego entro en materia, ─ ¿Usted es casada?

─¡Sí!

─ ¿Tiene hijos?

─ ¡Sí!

─ ¿Con que regularidad se masturba?

─ ¡Eso depende del momento! Puedo pasar uno o dos días sin masturbarme, pero también puede ocurrir que lo haga tres días seguidos, e incluso me masturbe una o dos veces al día─ Le contesto algo cortada, mientras me dirijo a la puerta del cuarto y le hago señas a mi esposo para que coja el teléfono. El pisa el botón del manos libres y se queda escuchando la conversación, yo regreso al cuarto, y me tiendo en la cama con los pies pegados a la pared. Aunque fueron muchas preguntas, tratare de contarles lo que más me acuerde.

─ ¿Tiene relaciones sexuales satisfactorias con su esposo?

─ ¡Por supuesto! ¡Más que satisfactorias!

─ ¿Quiere decir que usted utiliza la masturbación como un completo a su libido?…  ¿Su esposo está al tanto de sus prácticas?

─¡Puedo decirte que si a las dos preguntas!… ¡Incluso, algunas veces nos masturbamos mutuamente, o lo hago frente a él, mientras él se masturba!

─ ¿Cuál sería su lugar predilecto para masturbarse?

─ ¡La vedad no tengo un lugar preferido! ¡Aunque me gusta mucho estar desnuda en la cama cuando lo hago, te confieso que me he masturbado en distintos lugares, en mi oficina, en el carro mientras mi esposo conduce, en fin, donde me vengan las ganas jijiji! ─ Al final le suelto una risita coqueta de complicidad. De su parte, solo escuche un ¡WAO! Por el auricular.

No sé si mi esposo seguía escuchando la conversación, pero yo, ya había metido mi mano por la pierna del short y me acariciaba suavemente los labios de la cuca que ya empezaba a humedecerse, la confesión de mis intimidades abiertamente con un completo extraño, estaba aflojando mis jugos. Mojaba dos dedos en mi flujo, y luego los subía lentamente por la vagina hasta llegar al clítoris, le daba un ligero masaje, luego bajaba hasta mi agujerito para mojarlos con mi sabia y repetir la operación.

─ ¡Vamos a hacer un ejerció imaginario! ─ Continuo el chico, después de varias preguntas que no logro recordar ─, ¿si estuvieras desnuda en un cuarto con un adolecente qué harías?

─ ¡Lo que pasa es que el sexo con menores no me llama la atención! ─ Le contesto algo incomoda.

─ ¡Es solo algo imaginario! ─ Pausa ─ ¡No te de pena porque no es real! Supón que estas con un chico de unos quince años que nunca ha tenido sexo, y tú lo vas a enseñar.

─ ¿Un chico? ─ La pregunta la hice como un comentario, pero el entendió mal y simplemente me dijo « No sé, si quieres pueden ser dos o tres». No le hice caso a su sugerencia y proseguí ─ ¿Quieres que te lo cuente todo con detalles?

─ ¡Claro! ¡Lo más explícito que puedas! Recuerda que esto es un estudio científico. De las repuestas que nos den, se tomaran todas las variantes para hacer el informe.

─ ¿Y es algún conocido?

─ ¡No necesariamente! ¡Pongamos que nunca lo habías visto, pero estas dispuesta a ayudarlos para que pierdan su virginidad contigo!

─ ¡Ok! ¡Déjame ver como comienzo! ─ Pausa ─ ¡Primero les digo que me quiten la ropa, y una vez que este desnuda, me acuesto en la cama a masturbarme para que ellos me vean como lo hago! ─ Lo que el desconocido no sabía, es que tenía rato masturbándome y a esa altura, ya mi cuca rezumaba flujos en abundancia. Me quité el short junto con las pantaletas para acceder mejor a mi coño y mis jugos comenzaron a rodar por mis nalgas directo al suelo. No me sentía muy cómoda con la idea de que fuesen menores, pero la situación, de estar fantaseando con quien sabe quién por teléfono, eso sí me tenía tremendamente excitada.

─ ¡Exacto! ¿Qué les dirías? inquirió él.

─ ¡Mírenme! ¡Mírenme como me masturbo! ¿Les gusta? ¡Me meto los dedos mientras me aprieto las tetas y los miro a los ojos para ver su expresión! ─ Escucho un leve «WAU» por el auricular, y dejó escapar un corto gemido. Su respuesta me animo a ser más detallada en mi narración. Por otra parte, me sentí asombrada porque asumí de una vez, que serían tres los chicos que disfrutarían de mi cuerpo.

─¡OK! ¡Perfecto! ¿Cómo iniciarías el contacto con ellos?

─ ¡YO! ─ Suspiro ─ Les diría que acariciaran los tres todo mi cuerpo! ¡YYY!… ¡Y luego los pondría a mamarme por todos lados!… ¡Uno que me mamara el culo y la cuca mientras el otro chupaba mis tetas, y el último que me besara y metiera su verga en mi boca! ─. Suspiro largo, tenía dos dedos clavados en mi cuca hasta los nudillos ─ ¡Luegooo!… ¡AAHH!… ¡AAHHH!… ¡Los haría que se fuesen turnando para que todos probaran mis sabores y mamarles sus vergas para que supieran lo que es una buena mamada de una puta!… ¡AAHHH!

Mi esposo que me conoce muy bien, entro al cuarto, ahí me di cuenta que aun escuchaba la conversación, se acercó a mi oído libre y me dijo bajito «Dile que te estás masturbando» negué con la cabeza, pero él me lo dijo como una orden «Dile» y se marchó, supuse, como me lo confirmo el después, que estaba al teléfono masturbándose, escuchando lo que le decía al sujeto.

─ ¡Bien! ¡Bien! ─ Me animaba el chico del auricular, su vos se había tornado algo ronca─ ¿Cómo sería la penetración?

─ ¡Los pondría en fila para que me penetraran uno detrás del otro! ─ ¡MMMM! Suspiro largo, y de nuevo en la línea, ese, ¡WAO! No sé si era de aprobación o ¿Seria que él también estaba masturbándose como mi esposo?

─ ¿Qué les dirías a los otros mientras uno te coge!

─ ¡Mírenme!… ¡Miren como su amigo se coge a esta puta casada!… ¡Ahora les va tocar a ustedes meterme su verga por el coño o el culo!… ¡Por donde más les guste! ¡MMM!… ¡Igual yo lo voy a disfrutar!

─ ¿Al momento de eyacular?… ¿Dónde recibirías el semen? ─ Esa pregunta, en el momento que tenía el morbo a mil y mi orgasmo rodando mi cuerpo, me disparo la mente y me solté como una perra.

─ ¡Al momento de su acaba los haría meterme una verga por el culo una por la cuca y la otra en la boca ─ ¡AAAAA!… Suspiro largoo ─ ¡Que me dieran duro para sacarme la leche mientras ellos acaban dentro de agujeros y no se pierda nada de su leche!… ¡Hacerlos acabar bien rico dentro de mí para que quisieran seguir cogiéndome más!… ¡Dejarlos con ganas de mi culo y mi cuca!

Me estaba torturando, quería retener el orgasmo hasta colgar el teléfono, pero… recordé la orden que me había dado mi esposo…

─ ¡MMMM!… ¿Quieres que te diga un secreto? ─ Le digo, con mi voz de zorra excitada.

─ ¡Sí! ¡Si, por supuesto! ─ Intervino el con frases atropelladas.

─ ¡En estos momentos me estoy masturbando! ¡AAAA! ¡AAHHHH! ─ Gemía y suspiraba descaradamente en el auricular, total él ya sabía lo que estaba haciendo con mi coño.

─ ¡WAO! ¡Yo podría enseñarte unas técnicas de masturbación muy eficaces!

─ ¡No estarían de más! ¿Qué edad tienes? ─ Le pregunto mientras introduzco los dedos en mi coño.

─ ¿Yo? ¡Diecinueve!

─ ¡UUFF! ¡Tal como me gustan! ¿Quieres que te cuente otro secreto? ─ en ese momento, mi esposo prorrumpió en el cuarto y se agacho entre mis piernas, aparte la mano, y lo deje que se apoderara de mi coño con su boca ¡AAHHHH! Suelto un fuerte suspiro y continuo incitando al chico, no me había dado respuesta, pero, por el auricular se escuchaba su respiración agitada. ─ ¡Soy casada como te dije! ¡Y mi esposo me coge muy bien! ¡MMMM!… ¡Pero hay ocasiones en que ando muy caliente como hoy precisamente! ¡AAA!… ¡AAAA!… ¿Y sabes por qué?… ¡Por tu culpa!

Mi esposo me estaba dando una mamada magistral, lamia todo mi coño, mi clítoris y luego se iba a mi culo.  Limpiaba todo el flujo que rodo por mi cuerpo, y alternaba su lengua, metiendo sus dedos en mis agujeros. De verdad que me tenía en la gloria.

Del chico, solo escuchaba su respiración agitada en el auricular, lo que denotaba que estaba muy excitado, incluso, lo imagine apretándose su verga mientras me escuchaba.

─ ¿Sabes que me gustaría de tu ejercicio? ─ Sin esperar respuesta, prosigo ─ ¡Qué estuvieras aquí!… ¡AAA, AAA!… ¡MMMMM!… ¡Con… con dos de tus amigos de la tesis!… ¡AAAHHHH!…   ¡YYY… AAAA! ¡Mientras uno me la tuviera clavada por el culo y el otro por la boca!… ¡MMMMMM!… ¡Tuuu… Me metieras la tuya por la cuca!… ¡OOOHHHH! ─ El desconocido no hacia ningún comentario, pero podía escuchar su respiración, confirmándome que aún estaba al teléfono. ─ ¿Te gustaría?… ¿Ah?… ¿Cogerte a esta puta casada y dejarla chorreando leche?… ¡Que me dieras así bien rico!… ¡Duro… duro bebe!… ¡Anda métela papi!─ le digo la última frase a mi esposo, el sustituye la lengua por su verga, y me la clava de un solo envión hasta las bolas. ─ ¡AAAAHHHHHAAAA! ─. Doy un fuerte grito en el teléfono, quería que mi interlocutor escuchara mis gemidos, si se estaba masturbando conmigo, que lo disfrutara a tope.

─ ¿Te Imaginas?… ¡AAHHH!… ¡Que me tuvieras la cuca abiertota con tu verga! ¡AAHHHH!… ¡Que me dijeras!… «Puta que cuca tan rica tienes»… ¡Hayy!… ¡Hayy!… ¡Así mi amor!… ¡AAAAA!… ¡Que me la metieras hasta las bolas!… ¡OOOHHHH!… ¡Así como está haciéndolo mi marido ahorita mientras yo me imagino que es tu verga!… ¡AAAHHHHHHH! ─ Orgasmo en puerta… ya no puedo detenerlo más. Las oleadas de placer arropan mi ser, convirtiendo mis nervios en una maraña de estímulos que recorren toda mi humanidad, descargando todo el goce en mi cuerpo, por mi agujero principal, el que más placer me da. ─ ¡AAAAYYYYY PAPI!… ¡Me vengo!…. ¡AAAAAA!… ─. La fricción y el espectáculo que le estaba dando a mi esposo, cumplieron su cometido, y descargo toda su leche dentro de mi cuca mientras me cogía durísimo ─. ¡Así! ¡Hay… así mi amor dámela toda!… ¡AAHHHH!… ¡Dame toda esa leche que yo también estoy acabando amor!… ¿Te imaginas que sea el chico el que estuviera corriéndose dentro de mí?… ¡Seria ricooo verdad!… ¡AAHHH!… ¡AAAAAHHHHHH! ─, Luego, dirigiéndome al desconocido al teléfono, le pregunto. ─ ¿Te gusto? ─ Su respuesta fue simplemente… ─ ¡WAO!… ¡WAO!… ─ respirando entrecortado. No sé si su agitación se debía a lo que había escuchado, o si se había masturbado oyéndome al teléfono. Yo quise creer que fue la segunda opción.  Después, sin más, colgó


Compartir